¿Cuánto le durará y qué tanto le sirve un responsable de la
política interna al presidente en esas condiciones? La pregunta ya tiene
algunas respuestas en los escenarios de salida que ya se manejan para el
inquilino de Bucareli. En el gobierno y el PAN ya trazan una ruta que sacaría a
Mouriño de Gobernación sin que eso signifique que el presidente ceda a las
presiones de la oposición y del círculo rojo que hace unas semanas, en medio
del escándalo por la firma de contratos como apoderado legal de las empresas de
su familia en 2003, exigían o sugerían su renuncia.
Esa ruta coloca al actual titular de Bucareli como futuro
diputado del PAN en el 2009 y próximo coordinador parlamentario del blanquiazul
en San Lázaro. Primero se pensó en la candidatura al gobierno de Campeche, sede
del emporio familiar del Grupo Energético del Sureste (GES), pero él mismo desechó
la idea de buscar la gubernatura y prefiere aparecer como factor de poder en la
sucesión estatal que se definirá también el próximo año.
Después de aquellos ataques, tanto en Los Pinos como en el
propio despacho de Bucareli, tienen claro que la ruta hacia el 2012, en la que
muchos ubicaron a Mouriño, dentro de una atractiva y mediática terna junto con
el perredista Marcelo Ebrard y el priista Enrique Peña Nieto, se canceló
totalmente para el titular de Gobernación. Los problemas naturales que hubiera
enfrentado por su origen español y su adoptada nacionalidad mexicana, se
magnificaron con el daño que dejó el escándalo político para Juan Camilo.
Fue “navajazo” el que le dieron los perredistas, dice un
congresista del PAN, quien asegura que el ánimo del hombre de confianza del
presidente Felipe Calderón se vio afectado después de aquel escándalo. “A
partir de ahí se le acabó el espíritu protagónico y se refugió en las oficinas
de Bucareli, optó por los eventos sociales en vez de las reuniones políticas”;
pero en la medida en que su partido y sobre todo el Presidente lo cobijaron fue
agarrando nueva confianza, y hoy se apoya en sus amigos senadores que lo ayudan
a vincularse otra vez con los políticos y a mantener el nivel de interlocución
que su cargo requiere.
La posibilidad de que Mouriño vaya a San Lázaro es una
salida que ya promueven incluso en el despacho del encargo de la política
interna. Saben que Juan Camilo no tendría ningún problema para lograr la
coordinación parlamentaria del PAN, porque la designación de esa posición
corresponde al dirigente nacional del partido, Germán Martínez Cazares y éste a
su vez buscara las designaciones que más interesen y convengan al presidente
Calderón.
Juan Camilo ya fue diputado federal en la LXVIII
legislatura, justo donde conoció y se estrechó su relación personal y política
con el presidente Calderón, que entonces coordinaba al grupo panista.
Así que es muy probable que, en el estratégico segundo
tercio de su gobierno, en la lógica de una Cámara de Diputados que se ve venir
otra vez dividida y sin una mayoría para el PAN -- y más bien con una mayoría
simple del PRI que pronostican las encuestas-- el presidente Calderón opte por
promover coordinadores parlamentarios de su total confianza. Juan Camilo
Mouriño no sólo sería el hombre de Calderón en el Congreso, cosa que no han
sido hasta ahora ni Héctor Larios ni Santiago Creel, sino que además el
presidente encontraría la forma de tenderle un puente de plata a su cercano
pero dañado secretario de Gobernación.
NOTAS INDISCRETAS…
El extraño revire de ayer del EPR parece un caso de
esquizofrenia guerillera. El tono de los dos comunicados difundidos ayer por el
autonombrado ejército popular, no sólo contradice lo que habían expresado en
días recientes sobre su intención de dialogar sino que exhibe una total
inconsistencia entre una posición y la otra. El hecho era analizado ayer en los
aparatos de inteligencia del gobierno para saber si se trata de un cambio
repentino en las posiciones del grupo armado o si en realidad son distintas
facciones de la guerrilla eperrista las que se están enfrentando y se disputan
la representación y el posicionamiento público del grupo. Por lo pronto, el
viraje de ayer, donde desmienten intenciones de diálogo y se esfuerzan por
negar cualquier contacto con instancias del gobierno, complica el panorama para
un diálogo que, todavía no inicia y ya se empantanó…
“Ni como ayudarle”, es la expresión que utilizan en el
gobierno calderonista para referirse a los enredos y dislates del gobernador de
Jalisco, Emilio González Márquez. Al mandatario panista ya le han hecho saber
que la forma en que manejó el escándalo por su generoso donativo de 90 millones
de pesos para la construcción de un santuario católico en Guadalajara no es
bien vista en Los Pinos y que la estridencia y los desplantes que tuvo después
de aquel hecho, pueden dañar al PAN con miras al 2009, algo que no ven nada
bien ni en la casa presidencial ni en la oficina de Germán Martínez donde
también hay molestia contra el llamado “gober piadoso”…Los dados mandan
Serpiente. Mal comienzo de semana.