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Mi Ciudad 24/04/2008


COMO SE DIJO en espacios anteriores, en el contexto de los movimientos sociales de protesta ha surgido un discurso ríspido, soez, leperalizado que tiene raíz en la frustración, en la desesperación. Un discurso hiriente, absolutista, es cierto: imperativo e intolerante.

DE ALLÍ que haya molestado, y con razón, a un sector de la Iglesia Católica, toda vez que en buena parte el centro de este discurso tiene como objetivo, precisamente, a la Iglesia Católica o, más precisamente a un sector de esta Iglesia y a muchos de quienes integran sus estructuras jerárquicas, así como algunos otros religiosos que han sido señalados públicamente como presuntos responsables de acciones indebidas.

SOBRE EL ASUNTO que despertó la inconformidad legítima del sacristán mayor de Catedral, el joven presbítero Efraín Moreno Aguirre, hay que decir que se ofreció en circunstancias un tanto extrañas; más porque coincidió el paso del ministro de culto con la presentación de un cantautor de protesta del que ya hemos dado cuenta, Andrés Contreras, quien se hace llamar El juglar de los caminos, oriundo de Tijuana, Baja California, y que tiene en su repertorio algunas “canciones” (que hemos calificado como leperocanciones) de clasificación triple x por la altisonancia de su lenguaje.

PERO HAY que decir que el lenguaje agresivo no viene sólo de ese frente, como ya lo hemos visto en las estrategias mercadológicas de la asociación civil Mejor Sociedad, Mejor Gobierno, que encabeza Guillermo Velasco Arzac; o el discurso de otras organizaciones civiles y políticas como es el caso de Pro Vida, de Jorge Serrano Limón o de México Unido Contra la Delincuencia y aquel de los autores del espot “Es un peligro para México” y del discurso de campaña del propio presidente Felipe Calderón y el de su antecesor Vicente Fox Quesada o el de protopanistas como Diego Fernández de Ceballos o el famoso Pancho Cachondo –que ya no milita en el PAN.

EL CASO POTOSINO no es, como se ve, aislado. Y esto da en qué pensar; es importante que cosas como esta no se dejen pasar; y no por mojigatería, como se pudiera pensar, sino para evitar que las cosas cobren una mayor gravedad de la que ya tienen. Y en esto tienen que trabajar directa e intensamente los líderes de los partidos políticos, los dirigentes de las organizaciones sociales, los líderes de opinión… pero, en vez de esto, parece que hay quienes están más interesados en meterle más leña a la hoguera y, además, vaciar toda la gasolina y el petróleo que se pueda sobre esta pira inútil y peligrosa.

SE ADVIERTE en este sentido que hay conos vacíos en la política potosina; conos que nadie, para no pagar costos políticos y judiciales, quiere llenar pero que allí están como parte de una realidad que se precisa enfrentar, que requiere ser encarada.

EFRAÍN MORENO decidió en su ámbito tomar el toro por los cuernos y alzó la voz; no sólo con la investidura de un sacerdote, sino con la investidura primera del ciudadano que es. Ni esta voz, ni la voz de ningún ciudadano deben dejarse sin respuesta o con la tramposa respuesta del eco desde los cerros. Hay autoridades en San Luis que aún tienen que demostrar que lo son, que son autoridades pero que se han contentado con cobrar como funcionarios, como servidores públicos, cuando por su actuación medrosa no son más que  --y no es una agresión– unos vulgares oportunistas.

SE PRECISA llevar la disputa social a escenarios donde prive la ética de las partes; donde la contienda se sujete a reglas preestablecidas, a normas precisas, donde exista la convicción de que es preciso respetar derechos de terceros sin cejar en la búsqueda de una solución justa en tanto la disputa de las partes en cuestión.

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