Aunque la experiencia en el temazcal es algo único, la opinión generalizada es que se trata de una práctica de renovación espiritual
En urbes tan grandes y caóticas como la ciudad de México
existen oasis de relajación a los que se puede acudir a: los temazcales.
Al sur del Distrito Federal, cerca del cruce de Miguel
Ángel de Quevedo y avenida Universidad, está La Planta Médica, un lugar que
lleva 13 años de existencia. En él se vinculan distintas herramientas de la
medicina alternativa como herbolaria, iridología (diagnósticos basados en la
observación del iris), nutrición y el temazcal, su principal atractivo.
“Este baño de vapor ha sido por siglos un instrumento
terapéutico; es una de las más ricas expresiones de la medicina tradicional
mexicana, reconocida en el mundo entero por su capacidad curativa”, explica
Nacho Maldonado, iridólogo y dueño de La Planta Médica.
Aunque la experiencia en el temazcal es algo único, la
opinión generalizada es que se trata de una práctica de renovación espiritual,
de calma y claridad mental, regeneración y desintoxicación. Al exponerse al
calor y sudar, se accionan los mecanismos de regulación térmica y provoca una
rápida eliminación de toxinas.
Ayuda a bajar de peso, es benéfico para el sistema
circulatorio, la piel, músculos, combate la artritis, mejora las vías
respiratorias y facilita el manejo de estrés, ya que otorga plena tranquilidad.
Se recurre a él como preparación para el embarazo y es un espacio óptimo para
el alumbramiento.
Maldonado comentó que no existen contraindicaciones,
siempre y cuando se haga con gente profesional.
Para vivir la experiencia
El proceso para ir al temazcal empieza con una llamada
telefónica para agendar la cita. El ritual se realiza en conjunto, se puede
reservar una sesión cerrada para un grupo de amigos o familiares a partir de
seis personas, o, si son pocos, entrar a los grupos abiertos.
A modo de preparación, antes de entrar hay una pequeña
ceremonia donde se les pasa cerca del cuerpo un ramo con hierbas aromáticas que
relajan, como romero, ruda, fresno y citronela; luego se da una limpieza con
sábila para exfoliar la cara y el cuerpo y se ambienta con copal y música de
instrumentos prehispánicos.
Ya listos, entran al temazcal que previamente fue calentado
con las piedras al rojo vivo. Dentro de la estructura de barro se realizan
diversas dinámicas: retos propios, masajes de reflexología en pies y manos y
automasaje. En promedio, una sesión dentro del temazcal dura hora y media.
Al final, quien goza de una salud plena puede tomar una
ducha de agua helada que potencializa la capacidad térmica del organismo.
También ofrecen un baño de hierbas, mascarillas de barro, un menú vegetariano e
infusiones medicinales para relajarse.
En total, el proceso completo dura tres horas y cuesta 400
pesos por persona. Existe la modalidad yoga-temazcal.