Las decenas de locales que comenzaron como simples puestos callejeros se convirtieron en grandes negocios.
San Luis Potosí, SLP.- Hablar de la calle Camino a la Presa de San José no representa nada por sí sola, sin embargo, decir “Las Gorditas de Morales” representa recuerdos en familia y desayunos dominicales inolvidables. Las decenas de locales que comenzaron como simples puestos callejeros se convirtieron en grandes negocios que luego de décadas mantienen vigente esta tradición entre los potosinos.
Para Mary, quien lleva diez años en “La Esperanza”, el formar parte del oficio de preparar gorditas para ella es un gran orgullo, la sazón que le imprime a cada platillo, a cada gordilla, es parte del sello representativo en cada negocio de esta calle.
Entre los guisados más solicitados están el chicharrón, huevo verde y rojo, picadillo, rajas y frijoles con queso, o bien, con carne como arrachera, a las cuales es imposible proseguir sin bañarlas en las salsas verdes y rojas que de la mano acompañan cada platillo.
Los olores, como la niebla que lo cubre todo, llaman a sentarse y pedir una de cada una. Imposible es resistirse al antojo y pedir cuatro y una Coca, para otros gustos, están las quesadillas de arrachera con queso, de champiñones o bien de huitlacoche que dependiendo el tamaño del antojo es el pedido.
Los negocios en esta calle comenzaron como un paso para quienes pasaban los fines de semana en la presa de San José como paraje dominical; cuando la mancha urbana absorbió estas huertas, de la mano comenzó la trasformación del lugar.
Cada familia tiene su lugar favorito, las reuniones dominicales se alargan a pesar de quienes esperan desesperados un lugar para desayunar, esto se incrementa los fines de semana y más cuando es quincena, relató Mary, quien al terminar de preparar enchiladas potosinas decidió platicar con Plano Informativo.
“La Esperanza” se ha mantenido vigente a pesar de las crisis y el paso del tiempo; a 20 años de distancia, la tradición de las “Gorditas de Morales” permanece.