El debate sobre la reforma electoral ha comenzado, y con él, como árbol que domina la discusión e impide ver el bosque al fondo, está el relevo de los nueve integrantes del Consejo General del IFE. Dos partidos, PRI y el PRD, han puesto sobre la mesa, como condición primaria para discutir la reforma, la creación de un nuevo consejo, mientras el PAN, con su silencio, se deja ver dispuesto a conceder las cabezas de los consejeros como pieza de negociación.
La expresión pública de lo que hace meses se negocia en privado en el Congreso ha desatado la polémica y surgen opiniones que, sin hacer una defensa abierta de los nueve consejeros, sí cuestionan que los partidos condicionen la negociación de reformas de fondo al sistema electoral, y presenten, en envoltura, los "cambios a la estructura del IFE", lo que parece deseo de venganza contra los funcionarios electorales que organizaron los comicios del pasado 2 de julio.
El argumento de los priístas, primeros en plantear públicamente el relevo en el IFE, es que "seis de los ocho partidos políticos nacionales no les tienen confianza a los actuales consejeros", y por tanto éstos no garantizan la organización de futuros procesos. Con más hígado que argumentos, el PRD se ha sumado a la propuesta priísta y, a través de su dirigente Leonel Cota, ha dicho que la cabeza de los consejeros es requisito para que su partido participe en la reforma política.
Del otro lado está la opinión que dice que permitir el cambio del Consejo Electoral equivaldría a dar la razón a Andrés Manuel López Obrador y a sus seguidores, que descalificaron la imparcialidad de ese órgano y lo acusaron de prestarse a un fraude.
Ayer arrancó el periodo de sesiones en el Congreso y hay consenso entre todos los partidos para que de los primeros temas a aprobar, sea la iniciativa que regula los trabajos para
El PAN, que no define aún una posición formal sobre el tema, será quien dé paso u obstruya el relevo que requiere una reforma constitucional. La posición de los panistas en el Congreso es no oponerse a las condiciones de priístas y perredistas, aunque voces del CEN blanquiazul, como la del influyente Carlos Abascal, han dicho que su partido no debe permitir el cambio en el IFE. De la posición final que tome el PAN depende el tiempo que le queda al actual Consejo.
Notas indiscretas... Una suerte de "cargada" empieza a sentirse en el PRI a favor de Beatriz Paredes. Cálculos de priístas de la cúpula afirman que en los últimos días el número de gobernadores que apoyan a la tlaxcalteca creció, y que varios mandatarios indecisos, e incluso algunos que apoyaban a Enrique Jackson, cambiaron su decisión y operan por Paredes. Con las reservas del caso, los paredistas dicen que ya son 14 los mandatarios priístas -de 17- que apoyan a su candidata, mientras al sinaloense sólo le quedarían los apoyos reales de Natividad
González Parás, Eduardo Bours y su paisano Jesús Aguilar Padilla. Algo similar ocurre en las fracciones de diputados y senadores, donde la mayoría de legisladores son consejeros con derecho a voto. Sondeos internos en las dos bancadas arrojan que la mayoría de legisladores se inclina por Beatriz. El método de voto secreto puede tener, sin duda, sus sorpresas; pero tampoco es de dudarse que los priístas entienden a la perfección el lenguaje de la "cargada" y de estar "con la buena"... Por cierto, a dos priístas que apuestan por candidatos diferentes, pero no por eso dejan de ser amigos, se les vio anoche, muy contentos, en el restaurante Estoril de Polanco. Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa departían de lo más amigables y para nada se veía rivalidad entre el sonorense que está con Beatriz y el yucateco que apoya a
Jackson. Eran casi las 8 de la noche, y Manlio y Emilio seguían en la sobremesa. ¿Será que los dos políticos de colmillo retorcido pactaron protegerse mutuamente si ganaba uno u otro?.. Cayó la quinta Serpiente. Semana negra.