Hay por lo menos tres versiones. De acuerdo con la primera,
la señora Terrazo habría nacido en el pueblo de Avión, en Galicia; la segunda
ubica a la ciudad de Campeche como su lugar de nacimiento y, según la tercera
—expuesta por el propio Mouriño—, habría nacido en el Distrito Federal. No ha quedado
allí la confusión. Es imperativo esclarecer el tema.
Otro asunto clave tiene que ver con la capacidad de
operación y autoridad de quien ocupa la segunda posición de poder en el
gobierno federal. La breve trayectoria política de Mouriño pudo haberse compensando
con un equipo experimentado, lúcido, al nivel de subsecretarios, pero no
ocurrió así. Se ratifica como subsecretario de Gobierno a Abraham González
Uyeda, y se ubica como subsecretaria de Población, Migración y Asuntos
Religiosos a Ana Teresa Aranda, la secretaria bilingüe (su grado máximo de
estudios) que milita en el sector más conservador del PAN, cuya cercanía con
Marta Sahagún le permitió dirigir el DIF y, en los últimos meses de la
administración foxista, reemplazar a Josefina Vázquez Mota al frente de la
Secretaría de Desarrollo Social. Parece poco sensata la designación de una
ultra en una subsecretaría que tiene la responsabilidad de conducir la relación
con todas las iglesias.
La Subsecretaría de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos es
ocupada, otra vez, por Daniel Cabeza de Vaca, el notario de Fox y efímero
procurador general de la República, de bajo perfil y escasas luces. Gente de la
ex pareja presidencial, Cabeza de Vaca y Ana Teresa, llegan a la secretaría
responsable de la política interior. ¿A cambio de qué?
Cuauhtémoc Cardona Benavides es el nuevo subsecretario de
Enlace Legislativo; diputado federal y compañero de Felipe Calderón en la 58
Legislatura, deja la Subsecretaría de Política Sectorial en la Secretaría de la
Reforma Agraria. Irma Pía González Luna Corvera, quien fungía como directora de
Radio, Televisión y Cinematografía, asciende a la Subsecretaría de Normatividad
de Medios.
Finalmente, la coordinación de asesores estará a cargo de
un personaje sin más credenciales que una gestión mediocre en la delegación
Miguel Hidalgo: Arne aus den Ruthen Haag.
En un momento particularmente complejo en lo político, el
equipo de Gobernación representa una mezcla variopinta de inexperiencia,
ineptitud y conservadurismo.
No empieza bien Camilo Mouriño. Su problema no es la
juventud sino la falta de peso político, de una trayectoria mínima deseable en
el responsable de la política interior. Lázaro Cárdenas era más joven cuando
ocupó la Secretaría de Gobernación en los azarosos días del maximato. Pero el
joven general llegó a Bucareli luego de pelear contra federales, villistas,
zapatistas, yaquis y delahuertistas, de haber sido gobernador de su estado,
Michoacán, y muy curtido por las duras experiencias de la revolución.
¿Mejorará ese conjunto de sombras, mezcla de novatez,
ineptitud y faccionalismo, la eficacia en la operación política cuando el país
enfrenta situaciones delicadas? Difícilmente.
A un año de gestión se confirma que uno de los puntos más
vulnerables del presidente Calderón está en la calidad y consistencia de su
equipo. Salvo honrosas excepciones, el grupo en Gobernación parece una suma de
nulidades, un rompecabezas con piezas no integrables. En la misma línea,
Patricio Patrón Laviada, ex gobernador de Yucatán llamado El Depredador por
ecologistas de la península, fue designado procurador federal del Medio
Ambiente. ¿Cuál es la racionalidad de esos nombramientos? ¿Qué pasa allí?