locales

Cine Avenida, un sueño de principio a fin

Así era el Cine Avenida. Ahí, Gene Kelly gritó su felicidad en plena calle en Cantando Bajo la Lluvia y El Llanero Solitario cabalgó sobre su fiel compañero Silver en el lejano oeste disparando balas de plata.

Era el barco de la fantasía y las aventuras más increíbles, llevaba a sus tripulantes hasta  lejanas tierras y les mostraba  sucesos extraordinarios. Ahí Gene Kelly gritó su felicidad en plena calle en Cantando Bajo la Lluvia, El Llanero Solitario cabalgó sobre su fiel compañero Silver en el lejano oeste disparando balas de plata, Elliot Ness persiguió a Al Capone por todo Chicago, y Cenicienta se casó con el príncipe Encantador.

Era el Cine Avenida, un sueño de principio a fin. Encallado en una de las arterias que hoy en día sigue siendo de mayor importancia en la capital potosina, el histórico inmueble comenzó a ser construido en 1944 a iniciativa del señor José Vilet Ribé quien consideraba que en San Luis era más que necesario un centro de entretenimiento de calidad.

En manos del arquitecto Javier Vilchis Pliego, el edificio fue tomando la forma de las añoranzas de su dueño y pronto se convirtió en todo un transatlántico en pleno centro del país. La aventura comenzaba desde la acera, donde ya se podían observar en la construcción los detalles que simulaban una embarcación. Letras en luces neón – una verdadera novedad en aquel entonces- invitaban a los capitalinos a abordar la fantasía en una de las 3 mil 400 butacas.

Por dentro, todo el inmueble hacía una evocación al mar. Hipocampos, conchas y hasta Venus lucían en las estancias hechas con finos materiales ya que, cabe señalar, este cine fue considerado como uno de los más lujosos en todo México en aquellos años pues se edificó y decoró con los mejores materiales en la época, lo cual le valió una inversión superior a un millón de pesos.

La sala contaba con una pantalla replegable que permitía que quedara un escenario y se pudieran realizar diversos espectáculos, y lucía en el techo una impresionante concha de mar que fue hecha con cemento.

El cine fue inaugurado el 10 de octubre de 1947 con la participación estelar de Agustín Lara, quien interpretó sus mejores canciones en un piano adquirido especialmente para la ocasión por el señor  Vilet, y que hoy en día es atesorado por los miembros de esta familia.

Con la muerte de don José Vilet Ribé, su hijo José Vilet Brullet – el único que lo acompañó a México-  encabezó la administración y manejo de la empresa que se encargaba de realizar diversos espectáculos en el Cine Avenida, en el cual también se presentaban los mejores artistas de esos años.

La señora Carmenchu Vilet de Torres, nieta del fundador de este inmueble, señaló en entrevista que recuerda con mucha añoranza cuando era la mano derecha de su padre en los negocios.

“A mi papá le daba  gusto trabajar en lo del cine y yo disfrutaba mucho acompañarlo, desde siempre me agradó verlo trabajar y tomar decisiones y pronto aprendí, ya con el tiempo me volví en su asesora y le ayudaba a proponer o elegir espectáculos”.

También recuerda que para ella y sus siete hermanos, el cine fue durante sus años de infancia un centro de juegos y travesuras, que varias veces fue la causa de buenas reprimendas, sin embargo hoy son recuerdos que guarda con mucho cariño.

De igual manera narró que su papá solía llevar a comer a su casa a los artistas que se presentaban en el Avenida, así fue como pudo conocer a Enrique Guzmán, Alberto Vázquez, "Cachirulo", el Loco Valdés, Rocío Durcal, Angélica María, Joselito y muchos más de esa época.

Y es que el Cine Avenida fue durante mucho tiempo el lugar de moda para divertirse. Aunque abría todos los días, su lleno total era los domingos. Se acostumbraba que los jóvenes fueran a misa, luego por un helado y después al cine, que siempre pasaba dos películas y en el intermedio era el momento de ver a los amigos al ir a la "cafetería". Hoy luce desolado.

Testigo de miles de historias dentro y fuera de la magia del cine, en los noventa cerró sus puertas para caer en un abandono que ha causado que hoy luzca un considerable deterioro, sin embargo no deja de estar en el recuerdo y los corazones de miles de potosinos que asistieron a sus funciones.

OTRAS NOTAS