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La Segob sanciona a 76 estaciones de radio por narcomúsica

Excélsior | 31/05/2011 |

El subsecretario de Gobernación, dijo que los castigos se deben a los contenidos que hacen apología a las agresiones.

Cuando el ritmo del acordeón se armoniza con el sonido de las ráfagas de los cuernos de chivo, surge el narcocorrido y también el dilema entre la libertad de expresión y la apología a la violencia. Sinaloa revivió la polémica sobre este tipo de música al prohibir que se toque en lugares públicos donde se consuma alcohol.

“Estamos hablando de canciones que hablan de que con cuernos de chivo y destrozando a balazos nos gusta matar y degollar, eso es lo que estamos diciendo, eso no es Camelia la Texana, eso no son los Tucanes de Tijuana, esa no es la música de Los Tigres del Norte.

“Estamos hablando de otra cosa; lo que entiendo es que el gobierno de Sinaloa ha planteado que determinadas expresiones con un componente muy alto de violencia no se toquen o no se difundan en espacios públicos, en centros de reunión y demás, eso por lo que tiene que ver al decreto”, señaló Héctor Villarreal, subsecretario de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación (Segob).

La violencia con la que actúan los grupos delictivos ha nutrido composiciones igual de violentas, es el caso del “movimiento alterado”. “Hoy en día las letras son diferentes, con esto del ‘movimiento alterado’ y ese tipo de cosas, esto habla de alguna manera de que la gente, a medida que va teniendo simpatía por este tipo de música, espera más cosas, porque la realidad es igual de cruel.

“El narcocorrido describe la cotidianidad de lo que está sucediendo en el ámbito del narcotráfico; las letras tienen que reflejar esa crueldad, lo que antes nos parecía dramático y cruel, hoy en día se nos hace de alguna manera familiar”, explicó Miguel Castillo, coordinador de la licenciatura de sicología de la UAM Xochimilco.

De 2001 a la fecha, la Segob ha emitido 76 acciones legales por la trasmisión de narcocorridos en estaciones de radio y televisión, de acuerdo con el artículo 63 de la Ley en la materia. Igualmente el artículo 208 del Código Penal Federal sanciona la apología de la violencia.

“Cuando la Ley de Radio y Televisión dice en su artículo 63 que está prohibida la apología de la violencia, no se refiere a los narcocorridos, se refiere a todos los contenidos”, subrayó el funcionario de la Segob.

Sin embargo, no se persigue a quienes interpretan o componen las letras de los narcocorridos y mucho menos a quienes los escucha, detalló.

“Ahora tenemos un entorno donde es posible mostrar muchas cosas; nadie habla o pretende que no se hable del crimen o del narcotráfico, estamos en una coyuntura social, política, histórica, donde creo que como sociedad, debemos hablar y reflexionar con toda seriedad y discutir y reconocer muchas expresiones que puede haber sobre estos temas”, detalló el Villarreal Ordóñez.

En tanto, de acuerdo con el académico de la UAM, Miguel Castillo, el gusto por este tipo de melodías no genera una conducta negativa, pero sí de exclusión.

“Toda esta serie de apercibimientos no están teniendo el efecto que se está fijando; al contrario, está abriendo la posibilidad del interés de que todo aquel que se le prohíbe intente explorar el por qué se le está prohibiendo.

“Y algo que está pasando hoy en día, (es que) siguen surgiendo lo que llamamos ‘los procesos de criminalización’; entonces, ahora vamos a pensar que la gente que escucha los narcocorridos son directamente los que podemos identificar, etiquetar y señalar como criminales, eso es un proceso de criminalización que se hace desde la cultura imperante a este tipo de subcultura”, señaló el académico de la UAM.

Pero el debate va mas allá de las canciones interpretadas por los grupos norteños, “quitan los narcocorridos y están las naconovelas, están las narcoseries, yo creo que es mucho más peligroso ver a La Reina del sur, a Teresa Mendoza; cómo le va o cómo le va en el cártel de los sapos, y cómo están los cuates que durante 199 capítulos maravillosamente bien, son guapos, simpáticos, alivianados, y en el último capítulo van a la cárcel.

“Creo que eso sí es mucho más doloroso y mucho más fuerte, e invita más a la gente a unirse al narcotráfico que un narcocorrido”, advirtió Gustavo Adolfo Infante, periodista de espectáculos.

En ese contexto, el responsable de la normatividad de medios de la Segob, Héctor Villarreal, respondió que “aquí estamos hablando de otra cosa, porque yo no he visto en ninguna telenovela de ninguna cadena de televisión de este país, en ninguna película, ni en ningún programa de variedades, a alguien diciendo que el héroe es aquel que sale con un cuerno de chivo a despedazar personas a balazos y cortarles la cabeza”, señaló el funcionaro federal.

Asimismo, explicó que dichas series se trasmiten en los horarios permitidos para ello, por lo que no trasgreden la ley, y respaldó la decisión del gobierno sinaloense de restringir en espacios públicos la difusión de narcocorridos.

“Lo que nosotros estamos diciendo es que la opinión del gobierno federal, no es en contra de la libertad de expresión; al contrario, es de defensa y protección de la libertad de expresión, pero también de defensa de la posibilidad que la sociedad tiene que determinar reglas mínimas para el ejercicio de ésta, y para construir una convivencia pública, constructiva que no atente de su propio interés”, concluyó el funcionario de la Secretaría de Gobernación.

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