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Se busca ciudad (II)

'Bulevar de Ideas'

X: @jchessal

El acuario anunciado para el Museo Laberinto de las Ciencias y las Artes de San Luis Potosíha suscitado preguntas sobre su costo, el agua y el cautiverio de tiburones. Falta otra pregunta por contestar y es ¿qué edificio se pretende transformar?

El Laberinto no es un simple contenedor de exposiciones. Es una obra de Legorreta Arquitectos, concebida con la participación de Ricardo y Víctor Legorreta e inaugurada en 2008. Ricardo, fallecido en 2011, ocupa un lugar singular en la arquitectura mexicana contemporánea. Hizo del color, la luz, los muros, las proporciones y los patios un lenguaje reconocible en el mundo. En el Laberinto, esos elementos organizan la experiencia. Visitarlo es también recorrer una obra artística.

Importa distinguir entre modernizar un museo y desfigurar su arquitectura. Actualizar las salas, mejorar la tecnología o incorporar nuevos contenidos es perfectamente legítimo. Otra cosa sería eliminar patios, alterar recorridos, intervenir el torreón o modificar estructuras y espacios que dan unidad al proyecto. No sabemos si el acuario requerirá esos cambios y, por eso, resulta indispensable conocer sus planos antes de iniciar las obras.

El artículo 33 de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos permite reconocer como monumentos artísticos los inmuebles con valor estético relevante. Para esto, considera su representatividad, innovación, corriente estilística y significación urbana. No exige que hayan transcurrido cincuenta ni cien años desde su construcción, un edificio de 2008 también puede formar parte del patrimonio cultural.

Es factible que se solicite al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) que examine el valor artístico y la procedencia de proteger al Laberinto como un monumento. La petición una comparación de los planos originales con la remodelación propuesta.

Por su parte el artículo 34 Bis de esa ley mencionada contempla una declaratoria provisional cuando exista riesgo de actos irreparables sobre un bien de valor estético relevante. En esas condiciones pueden disponerse medidas de preservación e incluso la suspensión de intervenciones.

No se trata de proscribir el acuario por anticipado ni de convertir el museo en una pieza inmóvil. Se trata de recordar que una obra pública puede cumplir una función y, al mismo tiempo, poseer un valor artístico que obliga a tratarla con cuidado.

San Luis Potosí suele reconocer su patrimonio en los edificios antiguos. El desafío es aprender a reconocer también el que acaba de heredar. Si la arquitectura del Laberinto merece una declaratoria, el momento de estudiarla es antes de que una remodelación vuelva irreconocible aquello que se busca proteger.

Solo por recordar, esta obra arquitectónica, el Laberinto, ha sido acreedora a los premios de la International Academy of Architecture, así como al XVIII Cemex Building Award, ambos en 2009.

No es poca cosa y vale la pena detenernos un poco en esto: antes de andar buscando a Nemo, busquemos ciudad.

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