El 6 de noviembre de 1970, México despidió a uno de los poetas más prolíficos y trascendentales de su historia musical: Agustín Lara, conocido mundialmente como 'El Flaco de Oro'. Hoy, a más de medio siglo de su partida física, la resonancia de su piano y la elegancia bohemia de sus composiciones siguen vivas en el imaginario colectivo de Hispanoamérica y el mundo.
De la penumbra bohemia al Olimpo musical
Nacido a finales del siglo XIX —con frecuencia asociado a Tlacotalpan, Veracruz, lugar que adoptó con ferviente amor—, Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino comenzó su andar musical en los cafés de chinos y los cabarets de la Ciudad de México. Fue en la penumbra de esos recintos nocturnos donde forjó su sensibilidad melódica y lírica, moldeada por la nocturnidad, la pasión y el romanticismo convulso de la época.
Fue en esta etapa de juventud cuando una cortada en el rostro le dejó la célebre cicatriz que marcaría su estampa física, un rasgo inconfundible que, lejos de restarle encanto, acentuó su aura de poética fatalidad.
El revolucionario del bolero y la canción hispana
Lara transformó el bolero, elevándolo desde los salones populares hasta las más prestigiadas salas de concierto y el cine de oro. Canciones como Solamente una vez, María Bonita, Veracruz, Arráncame la vida, Farolito y Piensa en mí no solo conquistaron las estaciones de radio de la XEW, sino que traspasaron fronteras en una era previa a la globalización digital.
Su fascinación por España lo llevó a componer temas universales dedicados a sus ciudades sin siquiera haber pisado suelo ibérico en su momento. Himnos como Granada, Madrid, Toledo y Sevilla le valieron la admiración del propio Francisco Franco y la ciudadanía española, consolidándolo como un puente cultural indestructible entre México y España.
Amores, musas y el mito de 'María Bonita'
La vida personal de Agustín Lara fue tan apasionante como sus letras. Su genio enamoradizo lo llevó a protagonizar romances célebres, siendo el más icónico su matrimonio con la diva del cine mexicano María Félix. Fue para ella que compuso María Bonita, uno de los boleros más interpretados y emblemáticos de la música en español, concebido en las playas de Acapulco como una ofrenda de amor.
Otras musas inspiraron piezas fundamentales, pero la figura femenina en general siempre estuvo en el centro de su obra, tratada con una devoción poética que oscilaba entre lo sagrado y lo profano.
El legado imperecedero
Tras padecer problemas de salud derivados de su avanzada edad y complicaciones cardíacas, Agustín Lara falleció el 6 de noviembre de 1970 en la Ciudad de México. Su sepelio en la Rotonda de las Personas Ilustres fue una manifestación masiva de duelo nacional, congregando a miles de admiradores, músicos y figuras públicas.
A 56 años de su adiós, las composiciones de Agustín Lara continúan vigentes en las voces de intérpretes de todos los géneros y generaciones, desde Plácido Domingo y Natalia Lafourcade hasta Andrea Bocelli y Luis Miguel. 'El Flaco de Oro' no solo le dio voz al despecho y a la pasión, sino que definió la identidad sonora del romanticismo en español.