Un accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como derrame cerebral, es una emergencia médica que puede provocar daños permanentes en el cerebro, discapacidad e incluso la muerte. Reconocer sus primeras señales y actuar rápidamente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Este problema ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando se rompe un vaso sanguíneo, lo que impide que las células cerebrales reciban el oxígeno que necesitan.
Si una persona presenta síntomas repentinos de un accidente cerebrovascular, es indispensable llamar al 911 de inmediato, incluso si las molestias desaparecen después de unos minutos.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las señales de alerta suelen aparecer repentinamente y pueden manifestarse de diferentes maneras:
Debilidad o adormecimiento: pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en la cara, un brazo o una pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
Dificultad para hablar: problemas para pronunciar palabras, formar oraciones o comprender lo que otras personas dicen.
Asimetría facial: una parte del rostro parece caída o la sonrisa se vuelve desigual.
Alteraciones visuales: visión borrosa, doble o pérdida repentina de la vista en uno o ambos ojos.
Mareos y pérdida del equilibrio: dificultad para caminar, coordinar movimientos o mantenerse de pie.
Dolor de cabeza intenso: aparición súbita de un dolor extremadamente fuerte y sin causa aparente.
Una forma sencilla de reconocer algunas de las señales consiste en pedir a la persona que sonría, levante ambos brazos y repita una oración sencilla.
Si un lado de la cara permanece caído, uno de los brazos pierde fuerza o existen dificultades para hablar, es necesario solicitar atención médica de emergencia.
Los especialistas también recomiendan prestar atención a los cambios repentinos en la visión y el equilibrio, pues no todos los accidentes cerebrovasculares presentan las mismas manifestaciones.
La recomendación principal es llamar al 911, registrar la hora en que comenzaron las molestias y solicitar una ambulancia. No se debe esperar a que los síntomas empeoren ni intentar conducir hasta el hospital.
Incluso si las señales desaparecen espontáneamente, podría tratarse de un ataque isquémico transitorio, considerado una advertencia de un posible accidente cerebrovascular posterior.
La atención médica oportuna permite identificar el tipo de evento y determinar el tratamiento adecuado para reducir las complicaciones.
Aunque ambos son emergencias vasculares, un accidente cerebrovascular afecta al cerebro, mientras que un infarto de miocardio compromete al corazón.
En el caso del infarto, los síntomas más característicos incluyen presión o dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas y molestias que pueden extenderse hacia los brazos, la espalda, el cuello o la mandíbula.
Reconocer estas diferencias resulta fundamental, ya que ambas condiciones requieren asistencia médica inmediata.