Eliminar subsidios a los combustibles fósiles, mejorar el acceso al agua potable y prevenir los riesgos por calor extremo son algunas de las acciones que podrían reducir millones de muertes y generar importantes beneficios económicos.
La lucha contra el cambio climático no solamente representa una oportunidad para proteger el medioambiente, sino también para evitar millones de fallecimientos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que la aplicación de seis medidas a escala mundial podría prevenir aproximadamente 1.6 millones de muertes cada año.
De acuerdo con un informe presentado el 4 de noviembre de 2026, una de las estrategias con mayor impacto sería modificar las políticas económicas relacionadas con los combustibles fósiles, mediante la eliminación de subsidios ineficientes y la aplicación de impuestos adecuados a su consumo.
Esta medida, por sí sola, permitiría evitar alrededor de 1.2 millones de muertes anuales, principalmente gracias a la disminución de la contaminación atmosférica, uno de los principales factores de riesgo para enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
El organismo internacional identificó seis intervenciones que podrían mejorar la salud de la población y disminuir los riesgos ambientales:
Implementar sistemas de alerta temprana para proteger a la población ante temperaturas extremas y olas de calor.
Garantizar el acceso a servicios de agua potable resistentes a los efectos del cambio climático.
Ampliar la cobertura de los servicios básicos de saneamiento.
Mejorar las instalaciones de higiene y lavado de manos.
Promover combustibles y tecnologías menos contaminantes para cocinar y calentar los hogares.
Reformar las políticas de precios de los combustibles fósiles para reducir su consumo y los daños asociados a la contaminación.
Además de prevenir fallecimientos, estas acciones podrían evitar la emisión de aproximadamente 16 mil 700 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente cada año, una cantidad cercana al 31 por ciento de las emisiones mundiales anuales de gases de efecto invernadero, excluyendo las relacionadas con el uso de la tierra y la silvicultura.
El análisis de la OMS señala que implementar estas estrategias podría generar hasta 3.9 billones de dólares anuales en beneficios económicos y sociales, además de otros 5.4 billones de dólares en beneficios fiscales para los gobiernos.
En cinco de las seis intervenciones evaluadas, cada dólar invertido podría generar un rendimiento estimado de 24 dólares en beneficios.
Entre las acciones más rentables destacan los sistemas de alerta sanitaria ante temperaturas extremas, capaces de producir beneficios estimados de hasta 835 dólares por cada dólar invertido.
La OMS advirtió que los países de ingresos bajos y medianos podrían obtener mayores beneficios, debido a su vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático y a las desigualdades existentes en el acceso a los servicios de salud.
El organismo hizo un llamado a los gobiernos para que incorporen la protección de la salud en sus políticas ambientales, especialmente ante las negociaciones internacionales sobre cambio climático.
Aunque las cifras corresponden a proyecciones basadas en modelos científicos y no a resultados garantizados, el informe destaca que muchas de las herramientas necesarias para reducir los efectos del calentamiento global ya existen y podrían aplicarse mediante decisiones gubernamentales e inversiones estratégicas.