María Elena Velasco, conocida como “La India María”, protagonizó una comedia en la que una humilde alfarera llegaba accidentalmente al poder y terminaba enfrentándose a los abusos de un cacique. Lo que comenzó como una sátira política en La presidenta municipal terminaría relacionado con una controversia fuera de la pantalla: un comentario humorístico sobre los privilegios de la Presidencia de México que, según versiones periodísticas, provocó su salida de la televisión durante varios años.
La historia fue relatada por medios como El Debate y Astrolabio en 2015, y recuperada posteriormente por El Heraldo de México y EL IMPARCIAL. Las publicaciones señalan que la actriz hizo una broma interpretada como una crítica al entonces presidente José López Portillo, cuyo gobierno transcurrió entre 1976 y 1982
En La presidenta municipal, dirigida por Fernando Cortés, María Elena Velasco interpretó a María Nicolasa Cruz, una mujer indígena que se dedicaba a la alfarería y comercializaba sus piezas con un extranjero conocido como Mr. Peppermint.
Su vida cambió cuando un error de imprenta provocó que su nombre apareciera en las boletas electorales en lugar del correspondiente al cacique Mario Nicanor Cruz.
Los habitantes de Chipitongo el Alto votaron por Nicolasa y ella terminó convirtiéndose en presidenta municipal, pese a no saber leer ni escribir.
Lejos de dejarse manipular por quienes buscaban controlar el gobierno, la protagonista comenzó a tomar decisiones que cuestionaban las costumbres del pueblo y los privilegios de quienes concentraban el poder. La sinopsis de FilmAffinity recoge las principales medidas de su administración.
Entre ellas estaban la reapertura de la iglesia, la aplicación de impuestos a la cantina y a los bebedores, la entrega de una parte del salario de los trabajadores directamente a sus esposas y la organización de matrimonios colectivos.
La película utilizaba el humor para abordar asuntos como la corrupción, el machismo y la desigualdad. El conflicto crecía cuando el cacique intentaba distraer a Nicolasa mediante un pretendiente y, posteriormente, ordenaba secuestrarla, aunque sus amigos conseguían rescatarla.
La vinculación entre el personaje cinematográfico y la política mexicana surgió durante una participación televisiva de María Elena Velasco en un certamen de belleza Miss México.
De acuerdo con el relato publicado por Astrolabio el 15 de octubre de 2015, el conductor Gustavo Pimentel le preguntó qué haría si, en lugar de ser presidenta municipal como en su película, llegara a ocupar la Presidencia de la República.
La respuesta atribuida a la comediante fue:
Me daría la gran vida viajando por Acapulco con toda mi familia”.
La frase fue interpretada como una referencia a los viajes y gastos de la familia presidencial de José López Portillo, particularmente a las vacaciones que el mandatario y su esposa, Carmen Romano, habrían disfrutado en Acapulco.
La crítica no mencionaba directamente al presidente, pero el contexto político convirtió aquella respuesta en algo más que una intervención humorística.
Los relatos difundidos años después sostienen que una llamada desde la Presidencia de la República a directivos de la televisora habría provocado la exclusión de María Elena Velasco de la pantalla chica.