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Robots van al gimnasio: así se entrenan las máquinas que podrían transformar las fábricas

Lo que antes parecía una escena de ciencia ficción comienza a convertirse en realidad. En Alemania, un innovador centro de entrenamiento enseña a robots humanoides a realizar actividades industriales mediante inteligencia artificial, práctica constante y movimientos guiados por personas.

Ubicado junto al aeropuerto de Múnich, el TUM RoboGym, desarrollado por NEURA Robotics y la Universidad Técnica de Múnich, cuenta con 48 estaciones de entrenamiento diseñadas para que alrededor de 100 robots aprendan tareas como manipular autopartes, ensamblar componentes, utilizar herramientas y organizar cajas.

La principal innovación es que las máquinas no necesitan aprender únicamente mediante instrucciones programadas. Los robots pueden observar movimientos humanos, reproducirlos y perfeccionarlos mediante la práctica. Además, los datos obtenidos durante el entrenamiento se almacenan en la nube para desarrollar modelos de inteligencia artificial capaces de transferir habilidades a otros equipos.

La empresa alemana NEURA Robotics, fundada por David Reger, anunció en junio de 2026 una ronda de financiamiento de hasta 1,400 millones de dólares, con el respaldo de inversionistas como Nvidia y Amazon, para impulsar el desarrollo de robots inteligentes y ampliar sus centros de entrenamiento.

Sin embargo, Alemania no es el único país que apuesta por esta tecnología. China lleva una considerable ventaja, con más de 90 centros dedicados a recopilar datos para el entrenamiento de robots humanoides, mientras que Europa cuenta con menos de diez instalaciones similares.

¿Qué significa esto para México?

La llegada de robots capaces de aprender distintas funciones podría representar una transformación importante para la industria automotriz, manufacturera y logística mexicana.

Estas máquinas podrían encargarse de actividades repetitivas, manipulación de materiales y procesos que requieren precisión, aunque su adopción dependerá de factores como el costo, la seguridad y la capacidad de integrarse a las líneas de producción.

El verdadero desafío ya no consiste únicamente en fabricar robots con apariencia humana, sino en conseguir que sean capaces de trabajar de manera autónoma, eficiente y a un costo accesible para las empresas.

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