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Llaman expertos a no 'demonizar' alimentos ultraprocesados

El término de alimentos ultraprocesados resulta confuso e impreciso porque atribuye riesgos a su manufactura en lugar de enfocarse en su composición nutricional, consideró José Mariano García Garibay, académico del Departamento de Ciencias de la Alimentación de la UAM Lerma.
 
 Se catalogan como alimentos ultraprocesados, indicó, a aquellos que son altos en azúcares, grasas y sal, y eso tiene que ver con la formulación, no con el proceso para su elaboración.
 
 "Prefiero utilizar el término hipercalórico si hablamos de un alimento que tiene un exceso de azúcares o un exceso de grasas", apuntó.
 
 "Los alimentos procesados no son malos por si mismos, el exceso en el consumo de alimentos hipercalóricos sí es, por supuesto, dañino, pero son dos cosas distintas".
 
 En entrevista en el marco del conversatorio "Procesamiento de Alimentos: Entre Mitos y Evidencia", realizado en la Universidad Iberoamericana (UIA), señaló que hay una tendencia a identificar el término "utraprocesados" con algo nocivo, lo que no sucede con el de "ultrapasteurizada" aplicado a la leche.
 
 "Lleva un procesamiento realmente mínimo, que es un calentamiento indispensable para darle una vida de anaquel más larga y evitar microorganismos patógenos".
 
 En tanto, agregó, un alimento como la tortilla podría considerarse "ultraprocesado" por todos los pasos que implica su elaboración, incluida la propia nixtamalización.
 
 "Sin embargo, se le considera un alimento sano, porque aporta fibra, aporta calcio, etcétera", comentó.
 
 No se trata, remarcó, de ser omisos frente al problema de sobrepeso y obesidad que se registra en el País, sino de ser más precisos en políticas como la del etiquetado frontal.
 
 Al participar en el conversatorio, Ruth Pedroza Islas, investigadora del Departamento de Ingeniería Química, Industrial y de Alimentos de la UIA, remarcó la necesidad de basarse en la evidencia científica a lo hora de hacer valoraciones sobre la bondad o el riesgo de alimentos específicos.
 
 Los aditivos alimentarios autorizados, sostuvo, cuentan con amplios márgenes de seguridad, determinados mediante evaluaciones científicas que establecen las cantidades y condiciones de uso que no representan un riesgo para la salud.
 
 Organismos internacionales, como el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), señaló, analizan la evidencia científica disponible y establecen recomendaciones que sirven de referencia para el Codex Alimentarius.
 
 Estas evaluaciones, enfatizó contemplan factores de seguridad para determinar los niveles de exposición aceptables y proteger la salud de los consumidores.
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