La cobardía es un asunto de vergüenza, es la culminación de un acto premeditado de algo que se piensa, se establece en la mente cuando las opciones de encontrar una salida se merman y da lugar al miedo a ser juzgado por los errores.
Es un instante que paraliza, donde cuerpo y alma dice “mejor corre, antes que te agarren”. Quien se acobarda conoce de terrores al ser exhibido. Se siente que su control quedo a un lado y tiene que tomar decisiones, pero sus limitaciones le dicen, ¡no!, ese que proviene de muy dentro, una voz que dicta “ya lo hiciste, no hay remedio, es la hora de salvarse”. No es lo mismo, acobardarse por miedo a lastimarse en una situación de peligro, contrario, al momento donde se prefiere salvarse uno mismo, sabiendo que las promesas quedaron en el viento.
El cobarde reconoce la estela de daño, desilusión, desencanto de aquellos que creyeron en las acciones y palabras realizadas, sin embargo, no duda en su salvación, desdeña el desamparo que provoca el no afrontar el fracaso como líder; es normal en el cobarde, prefiriera permanecer en la sombra antes de estar del lado de quienes en su momento le entregaron su fe, junto con el entusiasmo y las ganas de ser diferentes.
De la forma que sea, el ex candidato brasileño, Flávio Bolsonaro, al perder contra Lula Da Silva por 4.5 millones de votos, un 3.6% de la votación. El senador supo de su derrota sin temor a la equivocación, al ser exhibido de la ayuda tecnológica, que le proporcionó Donald Trump y Javier Milei de Argentina, sobre todo, cuando los operadores de la empresa sionista de Meta, admitieron que “desconectaban” el algoritmo de la propaganda de Lula, para de esta forma dar paso a una mayor difusión de Bolsonaro, ahí es donde cuando el instinto político le habló al oído, pues el pueblo de Brasil, abrió los ojos, se dio cuenta a tiempo que serían presa fácil de los Estados Unidos.
Bolsonaro, estaba desde hace tiempo, señalado por la justicia brasileña como lavador de dinero, proveniente precisamente de empresas fantasmas estadounidenses, además de negociar 24 millones de dólares para hacer una película de la vida de su padre Jair Bolsonaro, el cual, parte del dinero lo desvió a Norteamérica para financiar su campaña y la de su hermano. Toda una ficha el delincuente.
Ante estos hechos, de manera cobarde, una derrota clara y contundente, huyó a Miami, al no someterse a la justicia quien le solicitó su pasaporte, a solo un día después de la elección. Como todo protegido, hizo crecer la lista de los criminales que protege Trump y su esbirro Marco Rubio.
El país que más protege delincuentes entre ellos mexicanos, es sin duda los Estados Unidos, su gobierno narcotraficante, intervencionista y ladrón, fueron ellos los grandes perdedores, es sin duda alguna, el descalabro a sus mentiras, la evidencia clara de inmiscuirse en asuntos de Latinoamérica.
Sin responsabilizarse de nada, Bolsonaro tomó un avión hacia Argentina y de ahí a su auténtica nación, los EUA. Dijo adiós, sin mediar palabra, sus propios correligionarios y seguidores, así como los partidarios ultraderechistas que lo apoyaron, quedaron mudos, la rabia no les permitió ni decir media palabra, el cobarde escapó de la justicia, no sin antes con gran saña, se atrevió a proclamarse presidente legítimo de Brasil.
Así se conduce la ultraderecha, ha comenzado su desvanecimiento, pronto veremos caer los gobiernos menesterosos unidos al imperio norteamericano.
“El cobarde solo amenaza cuando se siente a salvo”.
El pueblo de Brasil se dio cuenta de la evidencia de una inminente intervención, prefirió tomar la soberanía en sus manos, olvidándose de partidos y candidatos, para que sus hijos pudieran seguir viviendo en un país libre de la bota del decadente imperio gringo.
El INE.
¡No se toca! Es pilar de la democracia, así lo defendían erróneamente la oposición en 2023.
El INE se convirtió en un lugar de saqueo, corrupción, tráfico de influencias, un verdadero mercado de negociaciones, para ver quien se hacia rico de manera rápida. La hoy expresidenta Guadalupe Taidde se sirvió con la cuchara grande, las modificaciones a los reglamentos internos en 2024 le sirvieron para colocar en los órganos de control admirativos a todo tipo de amigos, familiares, amantes. Formó un imperio de complicidades, tenía el control pleno que la ley le otorgaba, nadie se daba cuenta del saqueo, ¿y si sí? ¿Y prefirieron callar?, cuando se pidieron explicaciones de algunos decentes consejeros, se les negaba toda información, Taidde no quería un control. El INE simplemente se convirtió en cueva de ladrones.
Hay que hacernos preguntas para formar criterios, primero ¿Por qué la oposición se negó ha realizar cambios en la constitución sobre el INE dos años antes? Es muy extraño ¿sabrían qué esto sucedía y algún día volverían a tomar el control, como fue con Lorenzo Córdova? ¿Quién filtró los audios o videos? ¿Sería tal vez la “resistencia” conservadora dentro del INE?
El INE debe ser garante de pulcritud, en sus acciones políticas como en la administración, también reconocer que no solo era Taidde el instituto, por eso nos negamos a la afirmación que está en crisis, son miles quienes trabajan dentro como para desdeñarlos. Hoy lo conducirán temporalmente y seguros que la organización de los comicios de 2027 estará a la altura de los mejores del mundo.
El caer en la narrativa de una oposición de que todo el proceso será un fracaso, argumentos únicamente para distraer la atención del público, generar una atmosfera de descrédito y desinformación, para ocultar la verdadera razón que el PRI perderá su registro y el PAN no obtendrá nada, solo sus plurinominales aferrados en el ¡INE no se toca!
Cuauhtémoc Cárdenas
La piedra en el zapato del liberalismo económico, víctima del fraude electoral, luchador social, socialdemócrata, líder indiscutible de una izquierda suigéneris mexicana, tres veces candidato a la presidencia de México, indiscutible, hombre de una pieza, coherente, idealista y nunca cobarde.
Descanse en paz en un lecho de flores de cempasúchil junto a los hombres valientes de México.
¡Bienvenido al Día de Muertos! Siempre viven en nuestra memoria.
Nos saludamos pronto.