Un sorprendente descubrimiento astronómico podría ofrecer nuevas pistas sobre el destino de nuestro Sistema Solar. Investigadores encontraron una estructura nunca antes observada alrededor de una estrella muerta: dos anillos de restos planetarios que podrían demostrar que algunos cuerpos celestes sobreviven a la destrucción de su estrella.
El hallazgo fue realizado por un equipo internacional de científicos que utilizó el Very Large Telescope (VLT), ubicado en el desierto de Atacama, Chile. Las observaciones se concentraron en J1328−1450, una enana blanca situada aproximadamente a 1,600 años luz de la Tierra.
A diferencia de otras estrellas similares, cuyos restos planetarios suelen formar un solo disco, esta presenta dos anillos de gas separados por un espacio claramente definido, una configuración que sorprendió a los especialistas.
Los investigadores consideran que esta estructura podría mantenerse gracias a dos cuerpos planetarios que sobrevivieron a la muerte de la estrella. Uno tendría dimensiones similares a las de un asteroide, mientras que el otro podría alcanzar el tamaño de Plutón o incluso de la Luna.
Además, identificaron elementos como hierro, calcio, oxígeno y magnesio, materiales presentes en los planetas rocosos de nuestro Sistema Solar. Las diferencias químicas entre ambos anillos sugieren que podrían proceder de distintos cuerpos planetarios.
De acuerdo con el Observatorio Europeo Austral (ESO), el fenómeno podría ayudar a comprender qué sucederá cuando nuestro Sol agote su combustible, dentro de miles de millones de años.
Durante sus últimas etapas, el Sol se expandirá hasta convertirse en una gigante roja, un proceso que podría destruir la Tierra y otros planetas cercanos. Posteriormente, terminará como una enana blanca, rodeada posiblemente por restos de los cuerpos que alguna vez integraron nuestro sistema planetario.
Aunque los dos posibles cuerpos supervivientes todavía no han sido observados directamente, el descubrimiento representa una oportunidad para estudiar cómo evolucionan los sistemas planetarios después de la muerte de sus estrellas.
La investigación fue publicada el 27 de octubre de 2026 en la revista científica Nature Astronomy y abre nuevas posibilidades para comprender el futuro de los sistemas solares en el universo.