Debido a la gran cantidad de personas que llegó y quiso entrar de manera desordenada a la Iglesia de San Hipólito para visitar a San Judas Tadeo, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, la policía y la misma Iglesia acordaron cerrar por lo que no había condiciones para garantizar su seguridad.
Cerca de las 21:00 horas, autoridades capitalinas y religiosas informaron a los fieles que el templo permanecería cerrado a causa a los riesgos que representaba el cúmulo de personas.
Entre empujones, gritos, figuras de San Judas Tadeo, miles de creyentes, incluso con bebés en brazos, ingresaron sin orden a la Iglesia de San Hipólito para venerar a su santo.
NMás documentó cómo la noche del 28 de octubre se registró un caos en la entrada de la Iglesia de San Hipólito, ya que la gran cantidad de fieles rebasó la seguridad que estaba en ese momento en el sitio, así como a los voluntarios que participan en el recinto de Reforma.
De acuerdo con las imágenes, los creyentes del también llamado santo de las causas difíciles y desesperadas comenzaron a empujarse en su afán de acceder a la iglesia para bendecir sus figuras y escuchar la misa.
La multitud empujó hasta que comenzó a ingresar poco a poco, sin embargo, de acuerdo con lo reportado, algunas personas llegaron a caer en las escaleras del templo, pero lograron ser levantadas; también se registraron algunos menores de edad extraviados.
Cerca de las 20:30 horas, policías llegaron hasta la puerta de la iglesia para poner orden. Los voluntarios lograron cerrar las rejas para evitar una aglomeración dentro del lugar, el cual tiene una capacidad para casi tres mil pesos.
En 2025, las autoridades capitalinas y organizadores reportaron que más de 200 mil personas habían visitado el sitio religioso desde la madrigada del 28 de octubre y durante la jornada.
Para esta edición, la Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegó a 350 uniformados, apoyados con 32 vehículos oficiales, ocho motocicletas, cinco grúas y un helicóptero de los Cóndores para llevar a cabo labores preventivas.
Además del conglomerado de personas, los puestos ambulantes instalados afuera del templo dificultaron la movilidad de los creyentes en San Judas Tadeo.