En el Panteón de El Saucito, uno de los cementerios más emblemáticos de la capital potosina, las labores cotidianas de mantenimiento han llevado a los trabajadores a toparse con objetos que relacionan con posibles rituales.
Durante un recorrido realizado por Plano Informativo, el personal que labora en el lugar relató que, en algunas ocasiones, han localizado fotografías enterradas, envoltorios y cruces trazadas en la tierra. Son hallazgos que suelen detectarse durante las jornadas de limpieza y que, según sus testimonios, podrían estar relacionados con prácticas de brujería realizadas dentro del camposanto.
Un cementerio con más de 135 años de historia
Estos episodios ocurren en un sitio cargado de historia. El Panteón de El Saucito es el cementerio más antiguo que sigue en funcionamiento en San Luis Potosí. Su construcción inició el 5 de mayo de 1886 y fue asignada a la empresa del empresario de ascendencia española Matías Hernández Soberón, con una inversión inicial de 25 mil pesos.
Fue inaugurado el 16 de septiembre de 1889, durante el gobierno del general Carlos Díez Gutiérrez, como parte de los festejos por la Independencia de México, y abrió sus puertas al público el 12 de octubre de ese mismo año. El objetivo era sustituir a los pequeños panteones de los barrios, que ya resultaban insuficientes e insalubres ante el crecimiento de la ciudad.
Hoy, con una extensión de aproximadamente 50 hectáreas, es considerado un museo funerario a cielo abierto. Alberga más de 330 mil inhumaciones y destaca por su arte funerario: mausoleos de cantera rosa y mármol de Carrara, esculturas de dolientes y tumbas monumentales.
El sitio, declarado monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y recientemente reconocido como Patrimonio Cultural del Estado, resguarda también parte de la memoria colectiva de la ciudad, con personajes ilustres, gobernadores y leyendas populares como la de Juan del Jarro y la niña Poleth.
Hallazgos entre las tumbas
De acuerdo con los trabajadores consultados, algunas de estas situaciones se presentan en horarios en los que hay poca afluencia de visitantes, como las primeras horas de la mañana o cerca del cierre del panteón.
Aunque no se tiene certeza sobre el significado de los objetos encontrados ni sobre las personas que los colocan, su presencia alimenta la incertidumbre entre quienes recorren diariamente los pasillos y se encargan de mantener el cementerio en condiciones. Los empleados aseguran que no intervienen los objetos por cuenta propia y que reportan cada hallazgo al área administrativa para su retiro.
Seis casos en poco más de un mes
Al respecto Christian Azuara, director de Servicios Municipales del Ayuntamiento de San Luis Potosí, señaló que durante el último mes se han detectado alrededor de seis casos de este tipo. Explicó que, debido a que el panteón comprende cerca de 50 hectáreas, resulta complicado establecer con precisión cuándo ocurren estas prácticas o identificar a quienes las realizan.
Añadió que los hallazgos suelen hacerse evidentes durante las jornadas de limpieza general, cuando el personal revisa accesos, pasillos y distintos espacios del cementerio. El funcionario sostuvo que el Ayuntamiento ha trabajado para retirar estos objetos y disminuir su presencia año con año, aunque reconoció que no es posible descartar que vuelvan a aparecer.
Precisó que el horario habitual de cierre es a las 17:00 horas y que después de esa hora no se permite el ingreso ordinario, pese a que anteriormente algunas personas solicitaban autorización para acercarse al lugar durante la noche. Sin embargo, dijo desconocer qué tipo de rituales se realizan o si las prácticas nocturnas son iguales a las que podrían ocurrir durante el día.
Entre creencias y Día de Muertos
En vísperas del Día de Muertos, cuando miles de familias acuden a los cementerios para limpiar las tumbas, colocar flores y recordar a sus seres queridos, estos hallazgos despiertan curiosidad sobre las distintas prácticas que pueden coexistir en los camposantos. No obstante, ni los objetos encontrados ni los testimonios recabados permiten confirmar que estén vinculados con algún ritual específico.
Así, entre las labores de mantenimiento y la preparación del panteón para recibir a los visitantes, El Saucito conserva historias que circulan entre sus trabajadores, quienes se encuentran con objetos cuyo origen no siempre logran explicar. Por ahora, las autoridades municipales reconocen la presencia de estos hallazgos, pero no cuentan con información suficiente para determinar quién los realiza ni cuál es su finalidad.