San Luis Potosí, SLP.- La Tuna Cuántica, colectivo integrado por estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), cumple diez años de trabajo dedicado a acercar el conocimiento científico a públicos de distintas edades mediante experimentos, talleres, charlas y contenidos digitales. El proyecto surgió con alumnos de la carrera de Física, quienes identificaron la necesidad de compartir con la sociedad los conocimientos que se generan en la academia; con el tiempo, el grupo incorporó estudiantes de otras disciplinas y amplió sus actividades a diferentes espacios.
Valeria Naomi Uresti Vanegas, estudiante de octavo semestre de Biofísica; Juan Pablo Delgado García, de Ingeniería Biomédica, y Greek Mendoza Montes, de tercer semestre de Biología, forman parte de la actual generación de integrantes. Para ellos, participar en este proyecto representa una oportunidad de compartir su interés por el conocimiento. Juan Pablo explicó que desde la adolescencia se interesó por los contenidos científicos y que encontró en la Tuna Cuántica una manera de transmitir ese entusiasmo a otras personas. “Me parece algo muy lindo ver cómo se sorprenden con algunas actividades y experimentos”, comentó, al señalar que estas experiencias también pueden despertar preguntas y motivar a las personas a cuestionar su entorno.
Una de las estrategias del colectivo consiste en hacer que el público participe directamente en los experimentos, especialmente durante las visitas a escuelas. La intención es presentar conceptos científicos de forma sencilla, sin recurrir a explicaciones demasiado técnicas. También organizan charlas adaptadas a las características de cada audiencia y comparten materiales en redes sociales para llegar a más personas. La idea, explicó Valeria, es que niños, jóvenes y adultos se acerquen a la ciencia sin considerarla complicada o intimidante, sino como una oportunidad para descubrir y comprender cómo funcionan las cosas.
Actualmente, entre 20 y 30 estudiantes participan activamente en el grupo. Su organización depende de las actividades que realizan, pues distribuyen las tareas entre quienes preparan experimentos, coordinan charlas, elaboran contenidos o atienden la venta de artículos que les permite obtener recursos para adquirir materiales. Valeria señaló que formar parte del colectivo requiere responsabilidad y compromiso, ya que las actividades deben prepararse con anticipación y basarse en información confiable. Quienes tengan interés pueden contactarlos a través de sus cuentas de Facebook e Instagram, donde aparecen como La Tuna Cuántica.
Para Juan Pablo, una de las experiencias más significativas ocurrió durante una visita a la Hacienda Jazmines, en la comunidad de La Parada, en Armadillo de los Infante. Ahí conoció a familias de localidades vinculadas con las historias que escuchaba de su abuela y observó la reacción de los asistentes ante el experimento de burbujas de fuego. Recordó que al principio algunas personas sentían temor, pero después se animaron a repetir la actividad. “Fue el evento donde yo encontré la respuesta de por qué lo estaba haciendo”, expresó, al referirse a la satisfacción de compartir el conocimiento y despertar el interés de quienes participan.
Además de contribuir a la divulgación científica, la experiencia ha permitido a los estudiantes desarrollar habilidades personales y profesionales. Valeria destacó que su participación le ayudó a mejorar su facilidad de palabra, hablar en público y comprender que cada audiencia tiene distintas formas de aprender. Greek Mendoza Montes explicó que el trabajo colectivo también permite distribuir las responsabilidades y respetar los tiempos de cada integrante, para que las actividades no interfieran con los estudios. En su caso, compartir temas que conoce a través de sus clases le permite reforzar lo aprendido y, al mismo tiempo, acercarlo a otras personas.
La Tuna Cuántica mantiene así un espacio de participación voluntaria en el que estudiantes de distintas áreas comparten conocimientos y experiencias fuera de las aulas. Para sus integrantes, divulgar no significa solamente explicar conceptos, sino generar curiosidad y ofrecer nuevas formas de entender el mundo. Su trabajo parte de una idea que resume el sentido del proyecto: “La ciencia no se crea ni se destruye, sólo se divulga”.