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Se declaran Eisenkot y Netanyahu listos para formar Gobierno

Pese a que las primeras proyecciones electorales en Israel aún no permiten definir con claridad qué bloque tendrá el control del Parlamento, tanto el Primer Ministro Benjamin Netanyahu como su principal rival, Gadi Eisenkot, se declararon listos para formar Gobierno, en una contienda marcada por las variaciones en los sondeos a pie de urna y la falta de una mayoría suficiente.
 
Netanyahu compareció ante sus seguidores en Jerusalén y aseguró que la derecha cuenta con una mayoría clara, pese a que las estimaciones actualizadas mantienen a su coalición y al bloque opositor en una disputa cerrada.
 
 El dirigente del Likud afirmó que buscará continuar al frente del Ejecutivo mediante un Gobierno de derecha y descartó depender de partidos árabes para alcanzar la mayoría parlamentaria.
 
 "Debemos formar un Gobierno nacional de derechas y fuerte", sostuvo Netanyahu, quien también afirmó que Israel enfrenta una oportunidad para acabar definitivamente con la amenaza que, a su juicio, representa el régimen iraní, en coordinación con Estados Unidos.
 
 Por su parte, Eisenkot prometió trabajar para conformar un Gobierno sionista y estable, con la participación de todas las fuerzas que comparten ese objetivo, luego de que las primeras estimaciones apuntaran a un retroceso del oficialismo.
 
 El líder opositor busca reunir a los partidos contrarios a Netanyahu, aunque las proyecciones más recientes no le garantizan los apoyos necesarios para desplazarlo.
 
 Los resultados preliminares han cambiado conforme avanzan las actualizaciones de los canales de televisión israelíes.
 
 Mientras algunas estimaciones sitúan al bloque de Netanyahu ligeramente por delante, otras muestran una contienda prácticamente empatada.
 
 Ninguno de los dos grupos alcanza por ahora los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, integrada por 120 diputados.
 
 El Likud ha mejorado las expectativas que reflejaban las encuestas de campaña, con proyecciones de hasta 27 escaños.
 
 Sin embargo, sus aliados ultraortodoxos y de extrema derecha registran retrocesos.
 
 El partido Shas obtendría entre seis y ocho diputados, frente a los 11 que tenía, mientras que Poder Judío, encabezado por Itamar Ben Gvir, quedaría con entre seis y siete, por debajo de los 15 escaños que llegó a reivindicar.
 
 En contraste, las listas árabes han avanzado, favorecidas por una participación electoral de 77.7 por ciento, la más alta desde 2001.
 
 En conjunto, podrían sumar 18 escaños y convertirse en un factor decisivo para la formación del próximo Gobierno, aunque Netanyahu ha rechazado la posibilidad de depender de ellas para construir una mayoría.
 
 La falta de un bloque con los apoyos suficientes anticipa negociaciones complejas para definir quién encabezará el siguiente Ejecutivo israelí.
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