Administración tras administración, se promete atender con seriedad y profesionalismo el eterno problema de los baches en la ciudad de San Luis Potosí. Los candidatos, cuando andan en campaña, aseguran tener la solución definitiva, pero una vez que ganan y llegan al poder, terminan demostrando que todo era puro rollo, discursos reciclados y promesas vacías.
A lo largo y ancho de nuestra lunática ciudad encontramos baches por todas partes. Algunos llevan tantos años que quienes tienen que esquivarlos diariamente ya ni se inmutan, pues terminaron por considerarlos parte del paisaje urbano. Nos dicen que son consecuencia del tráfico, el agua y los cambios de temperatura, pero convenientemente olvidan mencionar otros factores: obras de pésima calidad, recursos públicos malgastados, irregularidades en los contratos y una evidente falta de mantenimiento. Porque esos hoyos que inundan nuestras calles no son simples daños en el pavimento, sino el reflejo más visible del abandono y la incapacidad de nuestras autoridades. Mientras los ciudadanos pagamos impuestos, las calles se convierten en auténticas pistas de obstáculos que dañan vehículos, provocan accidentes y ponen en riesgo a automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones.
El próximo año tendremos nuevamente elecciones y seguramente volveremos a escuchar las mismas promesas de siempre. ¿Se irá Enrique Galindo de su segunda administración dejando una ciudad llena de cráteres? ¿Volverán los candidatos a ofrecernos soluciones milagrosas? ¿O será que los únicos que tienen garantizada su permanencia en San Luis Potosí son los baches? Porque aquí los gobiernos van y vienen, pero los baches parecen tener nombramiento vitalicio.
ELEFANTE VERDE
Después de la renuncia de dos fiscales anticorrupción, el devaluado y sometido Congreso del Estado ya tiene en sus manos la terna de la que saldrá el próximo encargado de combatir la corrupción o, como nos tiene acostumbrados esta institución, de administrar la impunidad. Luego de aventar el arpa, Jorge Vera Noyola y Felipe Aurelio Torres Zúñiga pasaron sin pena ni gloria, y nada hace pensar que las cosas vayan a cambiar. Las opciones que tienen los diputados son Benjamín Pérez Álvarez, Jesús Iván Meza Galeana y Javier Ortiz Patiño, tres personajes con antecedentes laborales en administraciones vinculadas a la llamada gallardía. Vaya manera de garantizar independencia: poner a combatir la corrupción a alguien surgido del mismo grupo político al que tendría que investigar.
Recordemos que en 2018 fue creada la Fiscalía Especializada en Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción en San Luis Potosí. Desde el sexenio de Juan Manuel Carreras ha funcionado como un auténtico elefante blanco, sin resultados contundentes que justifiquen su existencia ante la ciudadanía. Ahora, todo apunta a que ese costoso elefante simplemente cambiará de color. Porque en San Luis Potosí parece que lo importante no es acabar con la corrupción, sino asegurarse de que nadie incómodo se atreva a investigarla. El elefante seguirá siendo el mismo, pero ahora pintado de verde.