La política fiscal en México está incrementando la pobreza, aseveró Nora Lustig, profesora investigadora asociada a la presidencia de El Colegio de México y profesora emérita de la Universidad de Tulane, donde es directora fundadora del Commitment to Equity Institute.
"Sí hemos encontrado algo que quiero dejar aquí como una de las cuestiones que debemos modificar: muchos de los sistemas fiscales empobrecen a los pobres, ¿qué quiere decir esto? Que a niveles muy bajos de ingreso prefiscal, la gente es pagadora neta, no por los impuestos directos; son los impuestos indirectos.
"Pagadores netos en una población pobre no debería haber en ningún país del mundo. No tiene sentido. No puede haber pagadores netos por debajo de la línea de pobreza. Lo que hemos encontrado es que incrementa en muchos países la pobreza, desafortunadamente en México también, y esto es independiente del régimen político", expuso durante su conferencia magistral en el Foro México en la visión de Las Economistas. Ver para crecer.
Lustig expuso que el ingreso posfiscal, es decir, el dinero disponible después de pagar los impuestos directos e indirectos, arroja un incremento de la pobreza, por encima de la pobreza pre-fiscal.
En 2014, el ingreso disponible era de 0.5 por ciento y para 2022 cayó a -0.7 por ciento, mientras que el ingreso consumible disminuyó de 2.5 por ciento a 1.5 por ciento en el mismo periodo.
En contraste, el ingreso pre fiscal neto de impuestos aumentó de 3.1 por ciento en 2014 a 4.5 por ciento en 2022, y el ingreso pre fiscal más transferencias pasó de -2.7 por ciento a -4.9 por ciento.
"El incremento del ingreso postfiscal medido con ingreso consumible que tiene incorporado el efecto de los impuestos es un incremento de la pobreza por encima de la pobreza prefiscal; entonces, en México la gente empieza a ser pagadora neta del fisco", indicó.
En su conferencia "Desigualdad, pobreza y política social en América Latina", la también cofundadora y presidenta emérita de la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe (LACEA) destacó que la reducción de la pobreza que se ha registrado ha ocurrido con un PIB por habitante casi estancado, donde los ingresos laborales y las transferencias fueron determinantes.
En América Latina, el PIB por habitante de 2024 fue apenas 1 por ciento mayor que el de 2014, mientras que en México el PIB por habitante de 2025 fue prácticamente igual al de 2018: 10 mil 177 dólares contra 10 mil 129 dólares.
"Un desafío es que, si bien hay menos pobres, muchos de los que eran pobres ahora pertenecen al grupo de los vulnerables.
"A los vulnerables los definimos como ese grupo que, si tienen alguna situación adversa, probablemente vuelvan a caer en la pobreza; entonces no están en el ámbito de la seguridad económica. Ya no son pobres, pero no son seguros desde el punto de vista económico", subrayó.
Nora Lustig resaltó que los principales desafíos para la región son el crecimiento económico y la concentración de la riqueza, que sigue siendo muy alta, lo cual genera desigualdades.
"Toda la región tiene este problema de que la tasa de crecimiento se estanca; es un fenómeno generalizado y nuevamente con estructuras bastante diferenciadas en términos de sus características económicas, pero es un desafío.
"Y yo soy de las economistas que creo que realmente no sabemos cómo lograr que los países crezcan, que debemos aceptar que es un poco un misterio, y que en realidad en la historia de la humanidad ha sido la excepción el crecimiento alto sostenido. Siempre hay que seguir impulsándolo, pero debemos reconocer que no sabemos bien cómo, porque se han probado toda clase de combinaciones de políticas, dependiendo del color ideológico, y ninguna ha dado crecimiento alto y sostenido en los países de la región", reflexionó.