Una vacuna experimental desarrollada por Moderna y Merck podría transformar el tratamiento del melanoma, uno de los tipos más agresivos de cáncer de piel, luego de demostrar que disminuye significativamente las probabilidades de que la enfermedad reaparezca después de una cirugía.
Los resultados del ensayo clínico de fase 3, presentados en octubre de 2026 durante el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), revelaron que la vacuna personalizada, denominada intismeran autogene, logró reducir un 42% el riesgo de recurrencia del cáncer o muerte cuando se administró junto con pembrolizumab, una inmunoterapia comercializada como Keytruda.
La investigación incluyó a 1,137 pacientes con melanoma de alto riesgo a quienes previamente se les había extirpado el tumor mediante cirugía. Después de dos años, el 82.2% de quienes recibieron la combinación de tratamientos permanecía sin recurrencia de la enfermedad, frente al 70% de quienes únicamente recibieron la inmunoterapia convencional.
A diferencia de las vacunas tradicionales, diseñadas para prevenir enfermedades infecciosas, esta tecnología busca combatir un cáncer que ya ha sido diagnosticado y tratado quirúrgicamente.
Su principal innovación consiste en que cada vacuna se fabrica de manera individual, utilizando información genética del tumor del paciente.
Los científicos analizan las mutaciones presentes en las células cancerosas e identifican proteínas anormales que pueden servir como señales para que el sistema inmunitario reconozca y ataque posibles células malignas.
Mediante tecnología de ARN mensajero (ARNm), similar a la utilizada en algunas vacunas contra la COVID-19, se genera un tratamiento personalizado que enseña al organismo a identificar esas características del cáncer.
El procedimiento contempla hasta nueve aplicaciones de la vacuna, administradas cada tres semanas, en combinación con pembrolizumab.
Aunque los resultados representan un avance importante en la investigación oncológica, la vacuna todavía no cuenta con autorización para su comercialización.
Moderna y Merck mantienen conversaciones con las autoridades sanitarias para determinar los siguientes pasos hacia su posible aprobación.
Los investigadores también continuarán evaluando a los participantes para conocer los efectos a largo plazo y determinar si el tratamiento consigue aumentar la supervivencia general.
En cuanto a los efectos secundarios, los más frecuentes fueron fiebre, dolor en el lugar de la inyección y fatiga. Los eventos adversos graves relacionados con el tratamiento se presentaron en el 14.2% de los pacientes que recibieron la combinación, frente al 13.4% de quienes recibieron únicamente pembrolizumab.
Los científicos consideran que esta estrategia podría abrir nuevas posibilidades para desarrollar vacunas personalizadas contra otros tumores, incluidos algunos tipos de cáncer de pulmón, riñón y páncreas.
Por ahora, el descubrimiento no representa una cura definitiva contra el melanoma ni una vacuna para prevenirlo, pero sí ofrece evidencia clínica de que la medicina personalizada puede ayudar a reducir el riesgo de que ciertos cánceres regresen después del tratamiento.