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Coleccionando chapulines

Las reglas de equidad del PAN que podrían dejar fuera de la contienda política el proyecto político del alcalde Enrique Galindo Ceballos y se abriría la posibilidad de ofrecerle una diputación federal como alternativa. A ello se suma la falta de señales de respaldo por parte de la dirigencia nacional del PRI: “Alito” Moreno no acudió a su informe en Fundadores ni envió representante, una ausencia que difícilmente pasa inadvertida en el escenario político.

Los seguidores de Gerardo Sánchez Zumaya tampoco se sumaron a la causa como algunos esperaban. No parece haber, por ahora, una identificación suficiente entre ambos grupos, cuyos referentes políticos y electorales son distintos. Los simpatizantes del huasteco caído en desgracia se identifican más con los ideales de la 4T que con los del PRIAN. En ese contexto, construir puentes no será sencillo: declararse antigallardista puede ser una postura política, pero no necesariamente alcanza para atraer a quienes desconfían de los partidos tradicionales y los responsabilizan de años de pobreza y corrupción.

Entre los pocos que han expresado su apoyo están Jorge Arreola y su hija Paola, quienes provienen del PRI y después transitaron por MC, Morena y PT. Su acercamiento a Zumaya parece responder también a las expectativas electorales de 2027. En política, los movimientos de última hora suelen tener sus propias motivaciones, y quienes cambian de camiseta según las circunstancias terminan poniendo a prueba la solidez de cualquier alianza. La incorporación de estos perfiles deja abierta la pregunta sobre qué tan firmes son los acuerdos que se construyen con miras a la próxima elección.

Si así se pretende avanzar por el pedregoso camino de la gubernatura, la tarea será complicada. En el PAN, mientras tanto, el escenario tampoco es terso. El senador Vila habría regresado preocupado por la situación que encontró: si se impone a un candidato a la alcaldía capitalina bajo la bandera de la familia potosina, podría abrirse una fractura interna y provocar una nueva salida de militantes, algunos de los cuales podrían encontrar acomodo en MC o en el PVEM. La escasa fuerza electoral del panismo local no está para darse el lujo de perder más cuadros.

Mientras se acomodan las piezas del tablero electoral, la capital sigue acumulando pendientes. Tras cinco años consecutivos, en la administración municipal persiste el problema para resolver baches, hundimientos, socavones, drenajes colapsados, desabasto de agua e inseguridad. La infraestructura urbana requiere intervenciones de fondo y soluciones sostenidas; los anuncios, las campañas de promoción y los reconocimientos no bastan para sustituir los resultados que los ciudadanos esperan en las calles.

La explicación de los problemas también forma parte de la discusión pública. Las diferencias entre niveles de gobierno, las limitaciones presupuestales y los obstáculos técnicos pueden influir en la ejecución de obras y servicios, pero la ciudadanía espera respuestas concretas y responsabilidades claras. En ese contexto, la conexión del bulevar Españita con la avenida Salvador Nava genera cuestionamientos por la reducción de carriles, las complicaciones para el flujo vehicular y el caos vial que reportan los conductores. Todos los potosinos esperan que los tiempos de ejecución no se prolonguen para que la obra no se convierta en otro pendiente que trascienda el actual periodo de gobierno municipal.

En un principio, el paso a desnivel de El Saucito se perfilaba como una de las obras emblemáticas que podrían marcar la gestión municipal a lo largo de dos trienios. Sin embargo, el proyecto no logró concretarse ante el rechazo vecinal y los amparos promovidos, en medio de cuestionamientos sobre su viabilidad y las condiciones del terreno. La obra quedó en el camino y, con ella, una de las posibilidades de dejar una huella urbana de mayor alcance.

De cara a 2027, el Alcalde Galindo enfrenta así un doble desafío: encontrar espacio para su proyecto político en un tablero donde las alianzas son inciertas y cerrar su etapa al frente de la capital con resultados que puedan defenderse más allá del discurso electoral. Los respaldos de los Arreola y de otros personajes que han transitado por distintas fuerzas políticas podrían sumar presencia, pero difícilmente sustituirán la necesidad de construir acuerdos sólidos y, sobre todo, responder a las demandas de una ciudad que sigue esperando soluciones.

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