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SanArte4: Clima familiar

Cuando piensas en tu hogar de la infancia ¿Qué sensación viene a ti? ¿Te viene alguna imagen, un olor, un sentimiento o bloqueo?  ¿Te has puesto a pensar de qué material energético estaba tejido el clima emocional de tu familia? ¿Había silencio en casa? O al contrario ¿Tal vez demasiado ruido, gritos o carcajadas? ¿Se sentía la tensión y el congelamiento solamente de estar en la misma habitación que otros miembros de tu familia?
 
Un hogar puede ser perfumado de amor, de deliciosos guisos, de música relajante, de comprensión, validación emocional, arte, viento fresco, cantos, relajación y respeto. Pero también puede haber un clima terrorífico, de esos en los que los integrantes de la familia están a la espera de la próxima explosión de ira de Mamá, de Papá, de algún abuelo o de alguno de los hermanos que se inclinaron hacia la adicción.
 
A veces también sucede que tantos sentimientos y emociones reprimidos y todo lo no dicho, va cargando el ambiente de un pesar invisible que se mete a los huesos, como un ácido en el aire que no permite que se respire bien y que  aunque abras las ventanas, la calma no llega. Es como un ahogo constante. ¿De qué color te imaginas el clima de tu familia? La de origen, la nuclear y también la extendida.
 
Si hicieras una magia alquimica ahora, ¿Qué color sanador necesitaría ese espacio-tiempo para ya sea aligerar el clima violento o de sufrimiento o bien para elevar aún más el amoroso y relajante ambiente que ya es?
 
La agresividad pasiva, la manipulación emocional, el abuso encubierto entre otras malas hierbas psíquicas crean climas realmente infernales y lamentablemente, sucede en la mayoría de las veces que, como es lo familiar, se tiende a la repetición. Las personas entran en estos climas que son referencia de en donde hasta ahora, han sobrevivido. 
 
Hay que mostrarle al cuerpo, a la mente, a la propia energía, que existen otras posibilidades, otros entornos y que son seguros, a pesar de ser diferentes a lo acostumbrado. Y sin irnos a los extremos, es decir, un clima denso y lúgubre o uno de ensueño, podemos preguntarnos hoy: ¿Qué herramientas tenemos para participar con nuestra energía para crear un mejor clima familiar?
 
Por ejemplo, si sabemos que en el silencio ante la negligencia se crea una pesadez, tal vez, podemos comunicar el malestar de forma asertiva y con firmeza, pero con respeto, también es posible que en épocas anteriores la queja o las demandas fueran a gritos e involucrar una nueva forma de expresar le dé a ese ambiente un viento fresco, que oxigene y se vuelva más habitable.
 
Si el clima es siempre silente, como un largo duelo o el ambiente de un velatorio, atrevernos a cantar, a reír en voz alta, podría darle un nuevo color. Si en una familia jamás se expresan los puntos de vista sin discutir, la escucha plena y la validación pueden abrir un camino para que los que vienen, tengan la libertad de expresar sus pensamientos sin ser ridiculizados o no escuchados. 
 
Porque a veces por eso hay tanto silencio, porque en las familias se ha tomado esa determinación para no ser ofendidos. ¿Cómo es el clima intelectual de tu familia? ¿Todos deben de pensar igual? ¿Tal vez igual al o la líder? ¿Pueden existir puntos de vista distintos sin peleas? ¿Existen conversaciones profundas de donde extraer sabiduría y crear intimidad? ¿Cómo es el clima emocional de tu familia? ¿ Hay abrazos, muestras de afecto y palabras cariñosas? ¿Hay tensión, miradas amenazantes o advertencias corporales? ¿Hay libertad de movimiento, limpieza, orden, estructura y belleza? ¿Hay acumulación, muebles viejos llenos de memorias de sufrimiento y fantasmas que vuelven pesado el espacio?
 
Puede ser que el clima familiar vaya cambiando, por eso también te invito a crear una línea de tiempo, en donde reflexiones sobre esos saltos narrativos en la historia de tu familia. Por ejemplo, cuando un miembro de la familia padece de algún sufrimiento mental, es posible que llene el clima de pesar, preocupación, angustia o dolor y cuando se ha producido la sanación, el sol vuelve a entrar por la ventana y las risas regresan.
 
Cuando algún miembro de la familia ha decidido hacer un proceso interno, tratar una adicción o amarse más, el clima es seguro que va a cambiar. ¿Qué papel juegas tú en la creación de ese ambiente? ¿Cómo te gustaría que fuera el clima de tu propio hogar hoy? Ya sea que vivas solamente tú en tu casa, en pareja, con amigos o con más familia humana o de otras especies. ¿Qué clima quieres crear? ¿Qué necesitas hacer para que eso suceda?  ¿Acaso puedes tomar del pasado lo que es nutricio y proponer nuevas energías que vuelvan tu espacio familiar en un lugar seguro para tu Alma?
 
Seguro que sí y es hoy cuando puedes dar ese primer paso. Deseo que la calidez de una familia interna, haga brotar de tu corazón un habitar diario lleno de luz.
 
 
Gracias por caminar juntos.
 
 
Tu terapeuta.
 
 
Claudia Guadalupe Martínez Jasso.
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