La eliminación de restricciones aéreas abre oportunidades para las aerolíneas mexicanas, mientras Washington busca reducir su déficit comercial mediante mayores exportaciones de energéticos
La relación comercial entre México y Estados Unidos atraviesa una nueva etapa de negociaciones. El pasado 16 de octubre, el Departamento de Transporte estadounidense eliminó las restricciones que impedían a las aerolíneas mexicanas establecer nuevas rutas y ampliar frecuencias desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La decisión llegó después de que México aceptara realizar ajustes en la asignación de horarios de operación y mejorar las condiciones de acceso para las compañías aéreas estadounidenses.
La medida representa una oportunidad para empresas como Aeroméxico, Volaris y Viva, que nuevamente podrán planear su expansión hacia destinos estadounidenses. Aeroméxico ya analiza nuevas conexiones en un momento complicado para sus finanzas, pues durante el tercer trimestre de 2026 registró una caída de 58 por ciento en sus utilidades netas, principalmente por el encarecimiento de la turbosina. Aunque la eliminación de las restricciones tiene efecto inmediato, los nuevos vuelos todavía deberán cumplir con los procedimientos y autorizaciones correspondientes.
Sin embargo, la apertura del mercado aéreo no es el único asunto en la agenda bilateral. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que Donald Trump ha planteado incrementar las compras mexicanas de gas natural estadounidense. De acuerdo con información difundida por el Financial Times, la propuesta forma parte de las conversaciones para reducir el desequilibrio comercial entre ambos países, que de enero a agosto de 2026 alcanzó aproximadamente 156 mil millones de dólares a favor de México en el intercambio de mercancías. Actualmente, cerca de tres cuartas partes del gas natural consumido en territorio mexicano provienen de Estados Unidos, por lo que aumentar las importaciones también podría profundizar la dependencia energética.
El Consejo Coordinador Empresarial considera que incrementar las adquisiciones de gas, diésel y petróleo ligero estadounidense podría contribuir a mejorar las negociaciones comerciales. No obstante, especialistas y autoridades mantienen sobre la mesa la importancia de fortalecer la producción nacional y diversificar el suministro energético. Mientras tanto, sectores exportadores como el automotriz, el acerero y el del aluminio continúan pendientes de acuerdos sobre los aranceles impuestos por Washington. Así, aunque México recupera oportunidades de crecimiento en la aviación, todavía enfrenta importantes desafíos para equilibrar su relación económica con su principal socio comercial.