Aunque se ha popularizado por sus efectos en la pérdida de peso, el uso incorrecto de Ozempic puede provocar complicaciones graves de salud e incluso requerir hospitalización.
El Ozempic, medicamento utilizado principalmente para tratar la diabetes tipo 2 y conocido por su capacidad para reducir el apetito, también puede causar una sobredosis cuando se administra en cantidades superiores a las indicadas por un médico. Su principio activo, la semaglutida, actúa sobre los niveles de glucosa en la sangre y retrasa el vaciamiento del estómago, por lo que exceder la dosis recomendada puede intensificar sus efectos secundarios y poner en riesgo la salud.
Entre los síntomas más frecuentes de una sobredosis se encuentran las náuseas intensas, vómitos persistentes, dolor abdominal, diarrea, debilidad y deshidratación. En situaciones más graves pueden presentarse desmayos y complicaciones gastrointestinales. También existe riesgo de hipoglucemia, es decir, una disminución peligrosa del azúcar en la sangre, especialmente cuando el medicamento se combina con insulina u otros tratamientos para la diabetes. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha documentado casos de errores de dosificación que terminaron en hospitalizaciones.
Uno de los principales riesgos es que la semaglutida permanece durante mucho tiempo en el organismo, ya que tiene una vida media aproximada de siete días. Esto significa que los efectos de una sobredosis pueden prolongarse durante varios días y requerir vigilancia médica. La FDA también ha advertido sobre errores relacionados con versiones preparadas de semaglutida, particularmente cuando los pacientes confunden las unidades de las jeringas y llegan a administrarse entre cinco y veinte veces la cantidad indicada.
Ante una posible sobredosis de Ozempic, es fundamental buscar atención médica inmediata, incluso si todavía no aparecen síntomas. No se debe intentar compensar el error, provocar el vómito ni modificar las siguientes aplicaciones sin orientación profesional. Los especialistas recomiendan utilizar exclusivamente medicamentos prescritos, respetar las cantidades establecidas y evitar aumentar las dosis por cuenta propia con la intención de perder peso más rápidamente. En México, si se presentan síntomas graves, se debe acudir a urgencias o llamar al 911.