El colapso de la movilidad por la alta presión vehicular en la Zona Metropolitana de San Luis Potosí, integrada por San Luis Potosí y Soledad de Graciano Sánchez, le cuesta a cada persona 5 mil 511 pesos y 100 horas al año, equivalentes a 4.2 días completos atrapado en el tráfico.
De acuerdo con el estudio "El Costo del Tráfico 2026" del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en esta zona 544 mil 650 personas realizan traslados todos los días y el costo total anual es de 2 mil 419 millones de pesos, lo que representa el 1.19 por ciento del costo nacional y coloca a San Luis Potosí SLP en el lugar 15 de 44 zonas metropolitanas.
El parque vehicular que explica el colapso
El origen de este costo está en el tamaño del parque vehicular; San Luis Potosí cerró 2025 con 1 millón 670 mil 280 vehículos de motor registrados en circulación, de acuerdo con la Estadística de Vehículos de Motor Registrados en Circulación del INEGI, esto representa un crecimiento de 64.5 por ciento en diez años y de 4.37 por ciento solo de 2024 a 2025.
De ese total, el último desglose oficial de 2024 indica que 314 mil 060 unidades corresponden a motocicletas y 827 mil 630 a automóviles, aunque autoridades de seguridad de la capital estiman que para 2025 ya circulan más de 400 mil motocicletas solo en la zona metropolitana.
El costo promedio y quiénes pierden más
El costo de 5 mil 511 pesos es el promedio general de todos los usuarios en San Luis Potosí; al desglosarlo, el costo para un usuario de transporte público es de 6 mil 544 pesos al año y de 5 mil 215 pesos para un usuario de vehículo privado. La diferencia se explica porque en San Luis Potosí un usuario de transporte público pierde 119 horas al año por congestión contra 95 horas de un automovilista, esto se refleja en los traslados diarios, ya que ir a la escuela toma 21.6 minutos en transporte público contra 13.7 minutos en auto y al trabajo 39.1 minutos contra 33.1 minutos.
¿De dónde viene el costo?
Del total de 2 mil 419 millones de pesos que pierde San Luis Potosí, el 26 por ciento corresponde al transporte público y el 74 por ciento a vehículos privados. Esta es la proporción más cargada al auto de todo el Bajío y confirma el origen del colapso, ya que en la zona solo el 22 por ciento de los usuarios se mueve en transporte público contra 78 por ciento que lo hace en auto particular.
Radiografía vial y comparativo con el Bajío
El índice de tráfico promedio para San Luis Potosí es de 1.42, lo que significa que un traslado tarda 42 por ciento más de lo que debería sin tráfico. La red vial es de mil 633.2 kilómetros con una velocidad promedio de 60.7 kilómetros por hora.
Frente a las ciudades del Bajío, San Luis Potosí no tiene el costo total más alto. Querétaro es lugar 9 con 3 mil 389 millones, León lugar 10 con 3 mil 364 millones y Aguascalientes lugar 13 con 2 mil 645 millones, por encima de los 2 mil 419 millones de San Luis Potosí; sin embargo, por persona, San Luis Potosí es de los más caros. Con 5 mil 511 pesos está por encima de Querétaro con 5 mil 101 pesos, Guanajuato con 4 mil 979 pesos y León con 4 mil 520 pesos, solo por debajo de Aguascalientes con 5 mil 613 pesos. En auto privado, San Luis Potosí es el más caro del Bajío con 5 mil 215 pesos por persona.
Lo que propone el IMCO para revertir el costo
Frente a este escenario, el IMCO propone dos líneas de acción. La primera es invertir más en transporte público. Para ello plantea diseñar tarifas técnicas que logren la sostenibilidad financiera del transporte público, considerando costos de operación, mantenimiento y renovación de flota, así como inversiones para ampliar y mejorar el servicio. También propone acelerar la modernización tecnológica y energética con sistemas digitales de control y monitoreo, información en tiempo real y mejoras en la experiencia del usuario.
La segunda línea es incentivar el uso del transporte público. Aquí propone enfocar los subsidios y presupuestos de movilidad hacia las modalidades que transportan más pasajeros. Además, plantea implementar programas piloto de cobro por congestión en zonas y horarios de alta saturación, acompañados de políticas de estacionamiento que reflejen el valor y la escasez del espacio vial.