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HOMILÍA: No somos Dios

Si negamos que existe Dios, podríamosacabarconfundidos.
En una sociedad, donde se niegaa Dios, cualquier hombreocupará supuesto.
Y, el hombre que se siente Dios, es un peligro para la humanidad.
Por eso, no se debe mezclar, lo humano con lo Divino.
No olvidemos, que dependemos de un ser superior. 
Y, si la humanidad tiene poder, es porque este,le viene de lo alto.
Ya lo dijo el profeta: “Te hago poderoso, aunque tú no me conoces, para que todos sepan de oriente a occidente, que no hay otro Dios fuera de mi”.(Is.45).
Dios,  nos ha dado el poder, para que hagamos el bien.
Pero,el que niega la existencia del todopoderoso,termina haciendo daño, con el mismo poder que le fue concedido.
En tiempos de losemperadores romanos, éstos,llegaron a sentirse Dios; y, obligaban al pueblo, a rendirles adoración.
Mateo, nos dice: que algunos se acercaronpara preguntar al Señor: si era licito, pagar tributo al César, es decir, al emperador romano.
Y, al ver una moneda con la imagen del César, el Señor responde: “Den, pues al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”. (Mt.22).
Con esto, el Señor nos exhorta,  a no confundir al creador con la creatura; el hombre no tiene por qué ser adorado.
Pero, si alguien no acepta al ser Divino, acaba arrodillándose ante cualquier humano. Y eso, es idolatría. 
Y los ídolos, no hacen el bien; ellos no protegen, y solo exigen sacrificios humanos.
En cambio, cuando adoramos al verdadero Dios, estamos a salvo; nos sentiremos amados, y también protegidos.
Dice el salmo62: “Solo en Dios descansa mi alma, de Él viene mi salvación…”.
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez
 
 
 
EVANGELIO
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 15-21
 
En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de lo que pudieran acusarlo. Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el favor al César?". Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo. Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "De quién es esta imagen y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "De, pues, al César lo que es del César, y a Dioslo que es de Dios. Palabra del Señor.
 
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