Nos prometieron autos voladores en el futuro. En su lugar, recibimos la Cybertruck, una pickup que parece una lonchera mal diseñada. Ahora, con el Tesla Roadster, la compañía parece querer redimirse. Se trata del esperado sucesor del modelo original, un auto deportivo que lleva casi una década atrapado en el limbo del desarrollo.
Nueve años es mucho tiempo para esperar un auto. Los niños crecen. Las fortunas cambian de manos. La persona que pagó un anticipo desarrolla problemas en una rodilla y comienza a interesarse por el soporte lumbar. ¿La respuesta de Tesla a tanta espera? Un nuevo Roadster capaz de levantar el vuelo brevemente.
Presentado en las instalaciones de pruebas de SpaceX en Texas, el más reciente Tesla Roadster realizó acrobacias que parecían más propias de una secuencia de acción de Hollywood. Condujo boca abajo sobre una rampa, giró en el aire y saltó por encima de una fila de vehículos estacionados. Si estás pensando en marcar su llegada en el calendario, será mejor que tengas un lápiz a la mano.
Tesla Roadster: un deportivo que quiere desafiar las leyes de la física
El Roadster ha experimentado una transformación radical desde sus primeros prototipos. El modelo rojo presentado en 2017 dio paso a una afilada silueta blanca en forma de cuña, claramente inspirada en Lamborghini, con puertas de apertura vertical y la intimidante presencia de un costoso equipo militar. Un alerón trasero emerge de la carrocería, mientras que los asientos esculpidos y un volante tipo yoke le dan al habitáculo una apariencia marcadamente futurista. Por ahora, esta parece ser la forma definitiva del auto, cuya producción está prevista para 2028. Con suerte.


La versión Performance utiliza ventiladores para extraer aire de debajo del auto, creando una succión que ayuda a mantenerlo adherido a la superficie. No hay combustible para cohetes que impulse el propulsor, por lo que la energía proviene de tanques de aire a presión ultraalta que el propio auto puede recargar automáticamente. Los elementos aerodinámicos móviles manipulan el flujo de aire, mientras que la suspensión ajustable y los frenos carbonocerámicos se encargan de las tareas más habituales: ir muy rápido y sobrevivir a la siguiente curva.
Elon Musk ha señalado algunas advertencias, considerando que los autos capaces de realizar saltos mortales hacia atrás en medio del tráfico de hora pico suelen moverse en una zona legalmente gris. “No estoy seguro de que sea necesariamente legal en todas las jurisdicciones, pero existirá un auto así que alguien podrá tener”. El precio final sigue sin revelarse, lo que deja a los posibles compradores reflexionando sobre las implicaciones financieras de la palabra “cohete”. La experiencia de conducción definitiva tendrá que justificar todo este magnífico alboroto. La dirección, el equilibrio, la sensación de los frenos: esos placeres íntimos que convierten el hecho de tener un auto en una obsesión requieren tiempo al volante. Hasta entonces, Tesla ha hecho lo que mejor sabe hacer: crear un fabuloso objeto de deseo que genera expectación. Una vez más.