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De Roma a Buenos Aires: aumentan las protestas estudiantiles en el mundo

Italia, Albania, Francia y Argentina viven jornadas de movilización estudiantil marcadas por la defensa de la educación pública y por choques con la policía

Miles de estudiantes se han manifestado esta semana en Italia, Albania, Francia y Argentina en una oleada de protestas que, aunque nacen de causas locales, comparten un mismo malestar: el deterioro de la educación pública, el encarecimiento de la vida y el rechazo a las políticas de sus gobiernos. Las marchas, en su mayoría pacíficas, han dejado también enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, centenares de heridos y miles de detenidos, muchos de ellos menores de edad.
 
Italia: “Queremos más aulas, no más bombas”
 
En Italia, miles de jóvenes salieron este viernes a las calles de Roma, Milán, Bolonia, Turín, Génova, Pisa y Nápoles en una jornada convocada por organizaciones estudiantiles y colectivos ecologistas bajo lemas como “No Meloni Day”. Exigían mejoras en las infraestructuras escolares, medidas frente al coste de la vida y la crisis climática, y rechazaban el rearme.
 
“Nuestras escuelas se están desmoronando”, denunció la Oposición Estudiantil Alternativa (OSA), que reclamó que “los 13.000 millones de euros destinados al rearme y al gasto militar se inviertan en educación”.
 
Aunque la mayoría de las marchas transcurrieron sin incidentes, hubo momentos de tensión en Roma y Bolonia. En la capital, los manifestantes llegaron hasta el Ministerio de Educación, custodiado por policías y carabineros antidisturbios, donde algunos lanzaron petardos contra la fachada al grito de “¡Valditara, fuera del edificio!”, en alusión al ministro Giuseppe Valditara. Las pancartas anunciaban además una huelga general para el 30 de octubre bajo el lema “De los puertos a las escuelas, estudiantes y trabajadores unidos”. En Bolonia, la marcha llegó a la estación central de trenes, donde se lanzaron objetos contra los antidisturbios, que respondieron con una breve carga.
 
Otra de las reivindicaciones centrales fue el rechazo a la norma del Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni que limita al 30 % los alumnos extranjeros en determinadas clases, medida que los colectivos estudiantiles consideran discriminatoria. En Milán, varios miles de jóvenes marcharon pacíficamente bajo el lema “Nadie es extranjero”.
 
La jornada coincidió con una nueva movilización global de Fridays for Future contra el calentamiento global y los combustibles fósiles, que en Roma se dirigió por la tarde hacia el Ministerio de Medio Ambiente y Seguridad Energética.
 
Albania: cuarta jornada de disturbios contra el Gobierno de Rama
 
Más tensa es la situación en Albania, que vivió este viernes su cuarta jornada consecutiva de protestas estudiantiles contra el Gobierno socialista de Edi Rama, al que acusan de corrupción y de la carestía de la vida.
 
Tras una marcha matutina pacífica por el centro de Tirana, acordada con la Policía y acompañada por cláxones de apoyo, por la tarde y la noche se repitieron los lanzamientos de piedras frente al Ministerio de Educación y la sede del Gobierno. Los antidisturbios respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua, sin realizar cargas. El bulevar de los Héroes Nacionales volvió a quedar cubierto de adoquines y cristales rotos, aunque el número de jóvenes que se enfrentaban a la Policía fue menor que la víspera.
 
Según el Ministerio del Interior, desde el martes ha habido 156 heridos —97 policías, 45 manifestantes y 14 transeúntes, entre ellos cuatro menores—, 127 arrestados en Tirana (16 de ellos menores de entre 15 y 17 años) y otras 244 personas investigadas.
 
Rama, en el poder desde 2013, descartó dimitir y acusó a la oposición de estar detrás de las protestas, mientras su partido sostiene que buscan frenar el proceso de adhesión a la UE. El líder conservador Sali Berisha, investigado por corrupción, llamó a sus seguidores a sumarse este sábado a los estudiantes en Tirana.
 
Las protestas se extienden ya a ciudades como Lezhe, Shkoder y Elbasan, y forman parte de un movimiento ciudadano surgido en mayo contra un proyecto urbanístico vinculado a Jared Kushner, yerno de Donald Trump, en un parque natural del sureste del país.
 
Francia: casi 8.000 arrestos y un sábado de máxima tensión
 
En Francia, la revuelta de los alumnos de instituto, que reclaman mejores condiciones de estudio desde hace casi un mes, ha dejado ya cerca de 8.000 arrestos —unos 6.800 de ellos menores—, el doble que la primera protesta de los “chalecos amarillos” o que los disturbios tras la muerte de Nahel en 2023. Más de 200 participantes han resultado heridos, algunos de gravedad, con casos de pérdida de una mano o de la visión de un ojo, además de 900 policías y gendarmes, cifra cuestionada por el diario Libération.
 
Uno de los episodios más polémicos ocurrió el jueves, cuando un alumno fue detenido dentro de un instituto de Saint-Denis con el visto bueno de su director.
 
El Gobierno se prepara para una jornada especialmente tensa este sábado, con 90 manifestaciones y 500 puntos de protesta en todo el país, a seis meses de unas presidenciales en las que la ultraderechista Marine Le Pen parte como favorita. Estudiantes, funcionarios, agricultores y herederos de los “chalecos amarillos” convergerán en su rechazo al encarecimiento de la vida. El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha convocado un gabinete de crisis, y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció que los agentes podrán volver a usar granadas aturdidoras en caso de “violencias urbanas extremadamente graves”, pese a haberlas suspendido tras las heridas causadas a varios menores.
 
Argentina: gases y balas de goma contra la marcha universitaria
 
Al otro lado del Atlántico, la gran manifestación universitaria del jueves en Buenos Aires terminó con una dura represión policial. Estudiantes, docentes y trabajadores de las universidades públicas, a los que se sumaron científicos, jubilados, personas con discapacidad y trabajadores de la salud, marcharon hacia el Congreso para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en octubre de 2025 y ratificada por el Congreso pese al veto del presidente Javier Milei.
 
“El incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario ataca no solo a la educación pública sino también el carácter de la democracia”, dijo a EFE la docente Valeria Luz Filgueira.
 
Hacia las 16:00 hora local, tras un incidente protagonizado por unos ocho encapuchados —ninguno de ellos detenido—, las fuerzas de seguridad dispararon gases lacrimógenos, agua a presión y balas de goma durante más de dos horas sobre la Plaza del Congreso. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, justificó la actuación, mientras el diputado peronista Germán Martínez denunció la presencia de “infiltrados”. Una manifestante resultó herida en la cabeza por una bomba de gas, y 550 personas se vieron afectadas por los gases, según la Comisión para la Memoria. Se registraron seis detenciones.
 
Aun así, el acto encabezado por las autoridades de la Universidad de Buenos Aires siguió adelante bajo la lluvia. “La patria no se vende, la UBA no se vende”, resumió Marta Flores, trabajadora de la universidad.
 
Un malestar compartido
 
Con contextos políticos muy distintos, de la Italia de Meloni a la Argentina de Milei, las cuatro movilizaciones dibujan un mismo mapa: jóvenes que reclaman más inversión en educación, denuncian el coste de la vida y desconfían de sus gobiernos, y una respuesta policial que, en varios de estos países, ha recaído con especial dureza sobre menores de edad.
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