Opinión
Susurros de caminantes sin rumbo fijo, que se pierden en la selva de la opinión pública, en las avenidas y calles que nadie escucha, son tan bajas sus voces, que cuando gritan son un eco que nunca llega a ningún lado.
¡Derechos! ¡exigimos derechos!, inútiles sus voces, infructuoso el desgarro de la garganta, ya sin saliva, afónicos, sonidos apagados, como en un cuarto emparedado con esponja, tal como en un psiquiátrico, el ruido se aísla dentro y fuera.
¡No pasaran! La frase de La Pasionaria, Dolores Ibárruri, “la gran sindicalista” y sin embargo pasaron los fascistas,ganaron la guerra civil en España, ella se exilió en la Unión Soviética, ante el sanguinario régimen de Francisco Franco, ya nada se podía hacer.
El sindicalismo promovido por La Pasionaria quedaría en el olvido, solo organizaciones con líderes afines al régimen, casi todosellos miembros del ala radical de Franco, la Falangeultranacionalistas, totalitaristas, ni marxistas ni libertarios, fascismo puro, opresores de los logros sindicales, explotadores y afectos al catolicismo extremo…fanáticos todo. Hoy muchos toman su herencia, la ultraderecha mundial gana terreno, basado en la explotación laboral, la disminución de las pensiones, el desmantelamiento de los Estados, afines a la privatización de la riqueza nacional, sobre explotación de los recursos naturales, puesto en bandejapara el pillaje de potencias económicas mundiales.
“Entendí que las palabras hay que cumplirlas y de los actos hay que hacerse cargo” La Pasionaria.
Tal vez en algún tiempo en el mundo, los susurros de los trabajadores, se vuelvan una sola voz estruendosa, se oiga y se hagan realidad los derechos por lo que se lucha.
IMSS.
Una fallida política de lasalud, políticas de sexenio que no trascienden, decisiones equivocadas, trasnochadas, años de construcción de un seguro social sólido, allegado a las clases populares, se ha quedado estancado por salir de su propósito.Nació desde la constitución de 1917, como una urgente necesidad social, que estableciera servicio medico y pensiones. El presidente Manuel Ávila Camacho, firmó el decreto hasta el año de 1943 que constituiría el seguro social; obvio, con ello nació el sindicato nacional meses después, bajo el amparo del nacionalismo revolucionario, que permitía los sindicatos a modo, llevándonos al corporativismo.El poderoso PRI se afianzaba con nuevos sindicatos, muy numerosos con dinero aportado por sus miembros, tenemos a PEMEX; SENTE, Electricistas, por supuesto el sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Ante este breviario histórico, hoy nos encontramos con una realidad, a pesar de los alcances que tiene el instituto, según cifras oficiales, el seguro social atendió en la primera semana de octubre, 5700 nacimientos, 2.6 millones de consultas, 30 mil cirugías, sí, pero aún en la precariedad, durante el presente sexenio se incorporaron 100 mil nuevos trabajadores, atienden a toda la población derechohabiente 511 mil personas entre médicos, enfermeras y administrativos. Entonces ¿Dónde está el problema?Si los medicamentos se surten en 94%, los insumos llegan, hay en caja 1.5 billones de pesos, 4,8%del PIB, que comparado con países similares nos quedamos cortos, lo ideal seria mínimo el 7% del PIB para que todo marche de maravilla.Según el informe de Zoé Robledo director general. Entonces dividámoslo en tres partes para entender un poco lo que sucede ante los reclamos de personal en activo.
Lo sindical, lo laboral, y lo político
El sindicato nacional del IMSS, como todos los sindicatos del país, las cúpulas tienden a tener preferencias políticas, según el gobierno en turno, por ende, toda negociación que se realice, siempre estará del lado patronal. Lo mismo ante la inconformidad existe la disidencia, “quítate Juan, que ahora me toca”. Al no ejercer su derecho de obtener mejores salarios y prestaciones, las dirigencias se ven rebasadas, pero ojo, en esta ocasión la disidencia se movilizó, logrando aglutinar a miles de trabajadores, pero entre ellos echó mano de una organización política, Frente Nacional para la defensa de México, casualmente ligada a la ala más conservadora del PAN, quien movilizó de igual manera a los chihuahuenses para defender la traición de la gobernadora María Eugenia Campos “La Maru Campos”, culla cabeza de este frente es también el precursor de la disidencia del sindicato.
Lástima que un movimiento, con verdadero espíritu de lograr mejores condiciones laborales y velar por los derechos de los trabajadores que utilizan el servicio, se vea empañado por politiqueros con colmillos bien afilados para causar ventaja política a su favor. Si se busca la cabeza sindical ahí que ganar en las urnas.
La solicitud de mejores condiciones de trabajo, incluye buenos salarios, incrementos directo en ellos, no en prestaciones, mejores condiciones para médicos y enfermeras, la explotación laboral de residentes es brutal, los insumos se surten a cuenta gotas pero ante esto, en muchos hospitales en su mayoría, sí existen los insumos suficientes.Pareciera que existiría una especie de complot de personal que tienen años en la institución, como directores, administrativos y no ponen remedio, el sentido común de solicitar a tiempo los insumos necesarios no lo realizan a oficinas centrales, dejan pasar el tiempo y no se someten a los protocolos administrativos, médicos con batas blancas sin preparación administrativa, pero eso sí, salen a marchar ahora parecen que vampiros con colmillos bien afilado. ¿Por qué no lo hicieron antes?
La política externa es la peor cadena de un sindicato, siembre conoceremos quien hace raja política de un tema nacional, que hoy a 79 años poco aportan a que el sistema de salud sea transexenal, que las políticas del seguro social, sean por siempre y solo se modifiquen a circunstancias especiales.
El tener políticos de partido incrustados en el sistema, poco se puede hacer para remediar los males, en todos los estados de la república ocurre, así sea del IMSS, Salud, ISSSTE, todos los partidos tienen sus “delegados”, para que puedan “hacerles el favor” de atenciones especiales.
La salud lo es todo, sin ella nada
Nos saludamos pronto
Oscar Esquivel