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El mexicano que revolucionó la anticoncepción hace 75 años

El 15 de octubre de 1951, Luis Ernesto Miramontes logró sintetizar una sustancia que transformaría la medicina y la planificación familiar en todo el mundo.

Uno de los avances científicos más importantes para la salud reproductiva tuvo su origen en México. Hace exactamente 75 años, el 15 de octubre de 1951, el químico mexicano Luis Ernesto Miramontes Cárdenas, de apenas 26 años, consiguió sintetizar la noretisterona, un compuesto que sentó las bases para el desarrollo de los anticonceptivos orales modernos.

El descubrimiento ocurrió en los laboratorios de la empresa farmacéutica Syntex, en la Ciudad de México, donde Miramontes participaba en investigaciones junto con los científicos George Rosenkranz y Carl Djerassi. Su trabajo permitió obtener mediante procedimientos químicos una sustancia sintética con actividad semejante a la progesterona, hormona que interviene en el ciclo menstrual y la reproducción.

La importancia de esta aportación trascendió los laboratorios. Durante los años siguientes, las investigaciones sobre compuestos hormonales hicieron posible la aparición de las primeras píldoras anticonceptivas, cuya comercialización comenzó en Estados Unidos en 1960. Estos medicamentos transformaron la planificación familiar al ofrecer a millones de mujeres una alternativa para decidir sobre su reproducción.

Originario de Tepic, Nayarit, y formado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Miramontes dejó un legado que continúa vigente. Su descubrimiento es reconocido como una de las mayores contribuciones de la ciencia mexicana a la medicina mundial y un acontecimiento que impulsó cambios profundos en la salud pública, la autonomía reproductiva y los derechos de las mujeres.

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