Un estudio de la Universidad de Columbia revela que dormir demasiado o muy poco podría estar relacionado con un envejecimiento acelerado del cerebro, corazón y otros órganos.
Dormir ocho horas diarias ha sido durante años una de las recomendaciones más conocidas para cuidar la salud. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Columbia, publicada en mayo de 2026 en la revista científica Nature, encontró que las personas que duermen entre 6.4 y 7.8 horas al día presentan, en promedio, indicadores de envejecimiento biológico más favorables, lo que sugiere que la duración del descanso podría influir en la manera en que envejece el organismo.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron información de aproximadamente medio millón de participantes del Biobanco del Reino Unido y analizaron 23 relojes biológicos relacionados con 17 sistemas y órganos del cuerpo. Los resultados mostraron que dormir menos de seis horas o más de ocho se relaciona con mayores señales de envejecimiento biológico. Estas diferencias se observaron en órganos como el cerebro, el corazón y los pulmones, así como en indicadores vinculados con el sistema inmunológico y el metabolismo.
El estudio, encabezado por el investigador Junhao Wen, también identificó asociaciones entre la falta de sueño y problemas como ansiedad, depresión, obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión. No obstante, los especialistas aclararon que los resultados no demuestran que dormir más de ocho horas provoque directamente un envejecimiento acelerado, ya que el descanso prolongado también podría ser consecuencia de problemas de salud preexistentes.
Aunque estos hallazgos abren nuevas posibilidades para comprender el envejecimiento, no significan que todas las personas deban reducir sus horas de descanso. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recomiendan que los adultos de 18 a 60 años duerman al menos siete horas diarias. Además de la duración, mantener horarios regulares, evitar interrupciones frecuentes y despertar con una sensación de descanso son factores importantes para conservar una buena salud a largo plazo.