Nissan ya comercializa una pick-up híbrida fabricada en China, mientras Volkswagen prepara la llegada de un sedán producido en el país asiático.
La industria automotriz mexicana comienza a experimentar una transformación que va más allá de la llegada de nuevas marcas chinas. Ahora son fabricantes tradicionales de Japón y Alemania los que incorporan vehículos desarrollados y producidos en China a sus catálogos nacionales. Nissan y Volkswagen protagonizan este cambio con dos modelos que reflejan la creciente influencia del gigante asiático en el mercado mundial.
La automotriz japonesa Nissan presentó en México la Frontier Pro PHEV 2027, su primera camioneta pick-up híbrida enchufable, desarrollada y fabricada en China mediante su alianza con Dongfeng. El vehículo combina un motor de gasolina con uno eléctrico, ofrece una potencia de 350 caballos de fuerza y alcanza hasta 75 kilómetros de autonomía exclusivamente eléctrica. Su precio inicial es de 899 mil 900 pesos, mientras que la versión más equipada alcanza los 969 mil 900 pesos.
Por su parte, Volkswagen prepara la incorporación del Lamando L, un sedán fabricado en China mediante su asociación con SAIC. De acuerdo con información difundida por la empresa conjunta, el primer lote de unidades destinadas a México está en proceso de envío, lo que marcará la llegada del primer automóvil de la marca Volkswagen producido en territorio chino para su comercialización en el país.
El Lamando L cuenta con una carrocería de estilo deportivo y mide aproximadamente 4.78 metros de largo. En China se comercializa con motores turbo de 1.4 y 2.0 litros, aunque Volkswagen México todavía no confirma qué versiones ofrecerá, sus precios ni la fecha oficial de lanzamiento. Su incorporación refleja una tendencia cada vez más visible: las grandes automotrices recurren a sus plantas y alianzas en China para desarrollar vehículos destinados a mercados internacionales.
Este fenómeno demuestra que el origen de una marca ya no necesariamente coincide con el país donde se fabrica un automóvil. Mientras Nissan conserva su identidad japonesa y Volkswagen su tradición alemana, China fortalece su papel como centro de producción y desarrollo tecnológico para la industria automotriz mundial, una transformación que comienza a hacerse evidente en las agencias mexicanas.