Las comunidades de Panamá afectadas por el terremoto de magnitud 7.7 del viernes continúan hoy enfrentando problemas de abastecimiento de agua y electricidad, mientras las autoridades evalúan los daños y atienden a las personas damnificadas.
En Tonosí, la localidad más cercana al epicentro, habitantes permanecían sin agua ni electricidad más de 24 horas después del sismo, mientras algunas familias que perdieron sus viviendas recibían alimentos en un parque habilitado como punto de atención, reportó hoy la agencia EFE.
El terremoto ocurrió a las 12:56 horas locales del viernes, con epicentro cerca de Tonosí, en el suroeste del país, y una profundidad aproximada de 10 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El movimiento fue seguido por otro sismo de magnitud 6.6 y más de un centenar de réplicas.
El Gobierno panameño declaró el estado de emergencia ayer.
El balance preliminar de las autoridades reportó 27 personas heridas y alrededor de 420 viviendas dañadas, además de afectaciones en escuelas, hospitales, hoteles, iglesias, puentes y carreteras.
Hasta el último informe citado por AP, no se habían atribuido muertes a los sismos.
Entre los daños más notorios están el colapso de parte de la catedral de San Juan Bautista, en Penonomé, y afectaciones a edificios públicos.
En la capital, una planta potabilizadora que abastece a la ciudad operaba al 20 por ciento de su capacidad ayer, según AP.
Las autoridades también evacuaron a unas 300 personas de Isla Caña debido al aumento del nivel del mar y al fuerte oleaje.
Estados Unidos anunció asistencia humanitaria por cinco millones de dólares y el envío de un equipo para apoyar las evaluaciones y las labores de respuesta.