Nicolas Cage se declaró abiertamente en contra de Amazon y su política de inteligencia artificial (IA) tras revelar que se negó a firmar un acuerdo que habría permitido el uso de esa tecnología en la producción de Spider-Noir, la serie de superhéroes de Prime Video cancelada el mes pasado tras una única temporada.
“Amazon es una empresa muy amigable con la IA, con una inversión de 50.000 millones de dólares en OpenAI. Yo no soy un actor amigable con la IA”, declaró el actor el sábado durante un panel en el Empire Stage de la Comic-Con de Nueva York.
“No soy parte de su club. No firmé el acuerdo para que usaran IA en Spider-Noir. Probablemente no vuelva a trabajar con esa productora. Pero está bien”.
La cancelación de Spider-Noir fue anunciada días antes del primer fin de semana de los premios Emmy, donde la serie había acumulado 11 nominaciones, la mayor cantidad de cualquier título de Prime Video este año.
La decisión tomó por sorpresa a la industria: el programa sumó 2.600 millones de minutos vistos en sus primeras seis semanas y recibió elogios de la crítica y el público.
Para Cage, sin embargo, la ruptura con Amazon va más allá de la cancelación. “¿Cómo se sobrevive a la IA?”, planteó ante el público de la convención, antes de conectar esa pregunta con su postura: la negativa a firmar el acuerdo fue una decisión de principios que sostiene desde hace tiempo.
La de Spider-Noir no fue la primera vez que el artista confrontó públicamente a la industria por el avance de la tecnología.
En los Premios Saturn de principios de 2025, afirmó que es “un gran defensor de no dejar que los robots sueñen por nosotros”.
“Los robots no pueden reflejar la condición humana por nosotros. Es un callejón sin salida. Si un actor deja que un robot de IA manipule su actuación aunque sea un poco, esa distancia acabará convirtiéndose en una milla”, sostuvo en esa oportunidad.
Y añadió que “toda la integridad, la pureza y la verdad del arte serán reemplazadas únicamente por intereses financieros. No podemos permitir que eso suceda”. En 2024, también le había confesado al The New Yorker que la IA le generaba “terror”.