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HOMILÍA: Que sea como Dios quiera

Trabajo cuesta, tener que cedernuestra voluntad,a la  voluntad de cualquier otro.

Sin embargo, sabemos que no somos islas, y quela voluntad de los que nos rodean, tambiéndebe ser tomada en cuenta.

Lo más grandioso, es que se haga la voluntad del ser que nos ama; del que nos dio la vida, y al que llamamos Dios.

La voluntad Divina, es que seamos  felices.

Pero,tal parece, queel hombre no quiere ser feliz; porque, hace todo lo contrario, a lo que dice que desea.

Dios, no nos obliga a querer el cielo. Él, nos invita a vivir las alegrías que duran porsiempre.

Sin embargo, el hombre rechaza el gozo eterno, y se conforma con un banquete pasajero.

Esto, lo dice el Señor,enuna parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir” ( Mt.22).

Por desgracia, pudiendo vivir en paz y con alegría, hemos preferido el conflicto; y rechazamos la invitación, que nos ofrece una vida llena de gozo.

Aunque, también hay muchos que buscan a Dios, perolohacen a su modo, y no a la manera acomo Dios lo propone.

Y, como el hombre no sabe vivir la vida en Dios. Es por eso, que el Señornos dice, la forma en cómo debemos participar del banquete eterno del reino.

Diosinvitaa muchos, y muchos  responden, pero no lo hacen de acuerdo a lo que el Señor les pide,y es por eso, que no llegan a ser los elegidos; asisten al banquete, pero sin traje de fiesta.

Así lo dice el Evangelio: “…vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?”. ( Mt.22).

Dios nos invita al banquete de la alegría, del gozo y de la paz; porque de eso se trata el Reino de los Cielos.

Pero, es importante que vivamos de acuerdo como el Señor lo pide; para que entre los llamados, seamos también  los  elegidos.

“Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”. ( Mt. 22).

Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.

 

 

EVANGELIO
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14
 
En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.
 
Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’.
 
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados”.
 
[Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’ Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”]. Palabra del Señor.
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