El nuevo centro penitenciario proyectado en Sinaloa contará con infraestructura moderna para recuperar el control institucional y frenar la ola de violencia que azota a la entidad, afirmó este sábado el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch.
"Por instrucciones de la Presidenta @Claudiashein, el Gobierno de México construirá, con recursos federales, un nuevo centro penitenciario en Sinaloa, moderno, seguro y con la infraestructura necesaria para fortalecer el control penitenciario y contribuir a reducir la violencia en el estado", indicó para reafirmar el compromiso emitido ayer en Palacio Nacional.
A través de un pronunciamiento en sus redes sociales, el funcionario precisó que la obra se ejecutará sobre predios aportados por la administración de la Gobernadora Graciela Domínguez Nava.
De manera paralela a la concreción del proyecto arquitectónico y de ingeniería, autoridades federales desplegaron una fuerza de custodia especial dentro del Centro Penitenciario de Mazatlán, integrado por elementos de la Guardia Nacional y personal capacitado del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Reinserción Social (PYRS).
El anuncio del Gabinete de Seguridad Federal se da como respuesta inmediata al deterioro operativo del sistema penitenciario sinaloense. Entre mayo y octubre de este año, los penales de Aguaruto, en Culiacán, y El Castillo, en Mazatlán, han acumulado al menos 22 víctimas mortales a lo largo de cinco episodios violentos derivados de las disputas entre facciones del crimen organizado.
La crisis tuvo su punto crítico en el penal de El Castillo con dos riñas seguidas en menos de 24 horas. El jueves 8 de octubre, un enfrentamiento armado entre los módulos 4 y 5 derivó en la muerte de nueve internos y de un menor de dos años de edad que se encontraba en el área de visita familiar, además de dejar 16 reclusos lesionados.
Pese a las operaciones de contención, el viernes 9 de octubre se registró una segunda contienda con saldo de dos reos fallecidos por heridas de arma punzocortante.
Ante la recurrencia de los enfrentamientos -que registraron previamente siete muertes en mayo y un fallecido en julio dentro de Culiacán, así como dos decesos más en Mazatlán durante septiembre-, las autoridades estatales y federales buscan con la nueva sede penitenciaria restablecer la paz social en la región.