San Luis Potosí, SLP.- El Premio Municipal de Fotografía 2026 pasó de reconocer la creación artística a enfrentar cuestionamientos sobre la forma en que fueron seleccionadas las obras ganadoras. Participantes del certamen acudieron al Palacio Municipal para solicitar formalmente que se abra la deliberación, se sustituya al jurado y se realice una nueva evaluación.
La inconformidad no parte únicamente del resultado. El grupo sostiene que existen elementos que deben aclararse para determinar si todas las fotografías fueron evaluadas bajo las mismas reglas establecidas en la convocatoria.
Carla Izaguirre, fotógrafa participante y firmante del pronunciamiento, explicó que el principal señalamiento recae sobre la pieza que obtuvo el primer lugar. De acuerdo con la documentación reunida por los inconformes, la obra habría tenido antecedentes públicos antes de participar en el concurso municipal.
“En la convocatoria venía establecido que la foto no podía haber estado impresa ni digital o premiada previamente o publicada”, señaló.
Según el escrito presentado por los participantes, la imagen habría sido exhibida desde 2025 en la Galería Antonio Rocha Cordero del Instituto Potosino de Bellas Artes, dentro de actividades relacionadas con el PECDA San Luis Potosí 2024. Este antecedente abrió la discusión sobre si la fotografía cumplía con los requisitos de originalidad, temporalidad y carácter inédito exigidos para la edición 2026.
A ese señalamiento se agregó otro punto que los participantes consideran necesario esclarecer: la presunta relación previa entre la obra ganadora y Cecilia Hurtado, integrante del jurado.
Izaguirre aseguró que la fotografía había sido trabajada anteriormente en un taller impartido por Hurtado y que la pieza ya era conocida por ella antes de integrar el proceso de evaluación.
“Montó un taller previo el año pasado con ella en donde expuso su fotografía […] esa fotografía ya fue tallereada, ella la conocía”, afirmó.
Los inconformes plantean este antecedente como un posible conflicto de intereses que debe ser revisado por los organizadores. No sostienen que por sí mismo determine una irregularidad, sino que consideran necesario transparentar cómo se condujo la deliberación y qué criterios fueron utilizados.
La exigencia central, insistió Izaguirre, no consiste en sustituir a una persona ganadora por alguno de quienes protestan.
“No es una cosa de egos ni de envidias ni mucho menos, sino de que se apeguen a una convocatoria”, expresó.
El grupo solicitó una copia del acta donde quedó asentada la decisión del jurado, así como una nueva revisión que considere únicamente las piezas que acrediten el cumplimiento estricto de las bases. También pidió cambiar a quienes integran el jurado antes de repetir la evaluación.
“La petición es que se analice lo que estamos pidiendo y queremos el cambio de jueces y se vuelva a evaluar”, declaró Izaguirre.
El reclamo adquiere otra dimensión por el número de artistas involucrados y los recursos destinados a competir. Izaguirre calculó que cada participante desembolsó entre 600 y 800 pesos entre impresión, producción y traslados. Cuando ella realizó su registro había alrededor de 55 concursantes y estimó que la cifra final pudo acercarse al centenar, con posibilidad de presentar hasta tres fotografías por persona.
Los fotógrafos también pidieron revisar los mecanismos internos de futuras convocatorias. Izaguirre recordó que, desde su perspectiva, en la edición anterior también existieron cuestionamientos por una supuesta colaboración previa entre la persona reconocida y el municipio, pese a las restricciones contempladas entonces.
Hasta el momento del pronunciamiento, los inconformes señalaron que no habían sostenido un encuentro directo con los organizadores. Sin embargo, indicaron que se anunció una revisión de la convocatoria y que inicialmente fue retirada la publicación con la lista de ganadores.
Ahora el conflicto trasciende quién debe ocupar el primer lugar. Lo que los participantes colocaron sobre la mesa es la necesidad de conocer si las reglas escritas fueron también las reglas aplicadas.
“No es que yo quiera o nosotros queramos recibir el premio, más bien que se respeten las bases de la convocatoria para poder seguir confiando en ese tipo de concursos”, sostuvo Izaguirre.
Después de hacer público su posicionamiento, integrantes de la comunidad fotográfica acudieron personalmente al Palacio Municipal para entregar su pliego petitorio. Además de exigir una respuesta sobre esta edición, solicitaron que las instituciones culturales fortalezcan la revisión previa de las obras, transparenten sus procedimientos y diversifiquen los estímulos destinados a quienes desarrollan actividades artísticas.