México atraviesa una transformación demográfica marcada por el aumento de la edad de sus habitantes y una reducción sostenida en el número de nacimientos, un fenómeno que en los próximos años podría modificar desde el mercado laboral hasta las necesidades de salud, pensiones y consumo.
Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicados en septiembre de 2026, actualizaron el panorama sobre el volumen y las características de la población mexicana. El ejercicio se realizó entre octubre y noviembre de 2025 en más de 7.3 millones de viviendas y permite conocer los cambios ocurridos desde el Censo de 2020.
Entre los principales cambios destaca el envejecimiento gradual de la población. La edad mediana de los mexicanos continúa aumentando, mientras que la fecundidad se mantiene en niveles reducidos, una combinación que implica que las nuevas generaciones representarán una proporción menor frente al crecimiento de los grupos de mayor edad.
Esta tendencia tendrá efectos económicos y sociales importantes. Conforme aumente el número de adultos mayores, crecerá también la demanda de servicios médicos, cuidados de largo plazo y sistemas de pensiones. Al mismo tiempo, una menor cantidad de jóvenes podría incorporarse al mercado laboral durante las siguientes décadas.
El cambio también tendrá repercusiones para las empresas. Los hábitos de compra, las necesidades de vivienda, los servicios financieros, el entretenimiento, la alimentación y el cuidado de la salud tendrán que adaptarse a una población con una edad promedio cada vez mayor.
La Encuesta Intercensal 2025 fue diseñada precisamente para actualizar la información disponible entre los censos nacionales de 2020 y 2030, y sus resultados servirán como referencia para la planeación de políticas públicas y decisiones económicas durante los próximos años.