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Cinco años después: De un estado desolado a un gobierno sin límites

Entrevista exclusiva con el Gobernador Ricardo Gallardo en el marco de su 5to. Informe de Gobierno

A cinco años de haber asumido el Gobierno de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona sostiene que lo más complicado no fue levantar la infraestructura que encontró en ruinas, sino recuperar la confianza de una población decepcionada tras décadas de abandono. En entrevista con Plano informativo en el marco de su Quinto Informe de Gobierno, el mandatario hizo un balance sin filtros sobre la herencia maldita, la continuidad al 2030 y el costo personal de gobernar.
 
Un San Luis a oscuras y a medias
El gobernador describió que hace cinco años recibió un estado con el ánimo por los suelos. Como símbolo, mencionó el puente de la Feria Nacional Potosina (Fenapo), que permaneció 18 años abandonado a la mitad, desolado; un anillo periférico completamente a oscuras que daba miedo transitar, y los parques Tangamanga en ruinas, cerrando a las seis de la tarde por no pagar alumbrado.
La crisis también estaba en seguridad. Recordó a la policía estatal convertida en policía metropolitana, con uniformes azules descoloridos, centralizada en la Capital y sin presencia real en la Huasteca, el Altiplano o la zona Media. "Desde ahí ves toda la centralización de apoyos, de infraestructura, de seguridad, todo aquí en la capital. Para estos gobiernos neoliberales solamente existía la capital, y a medias", afirmó.
Cuestionó el modelo de obra pública anterior: sexenio tras sexenio, todos le ponían "un bracito" al Distribuidor Juárez para simular avance. "Toranzo le puso un bracito, Marcelo le puso un bracito, Carreras le puso su bracito. Cada bracito costaba 350 millones, lo mismo que hoy nos cuesta hacer un megapuente completo. Y hoy todo está más caro, la inflación no es la misma", dijo. Ese contraste, aseguró, explica por qué la gente había dejado de creer.
 
La confianza, el reto verdadero
Más allá del cemento, el desafío fue social. "Sabíamos que íbamos a hacer muchas cosas, pero no sabíamos si la gente iba a perdonar 40 años de malos gobiernos. Recuperar la confianza era lo más difícil. Para mí, ese fue el reto verdadero", reconoció.
Para lograrlo, cambió la lógica de la oficina. Asegura que ya casi vive en la Huasteca y que sale de gira al interior una, dos o tres veces por semana, mientras que solo uno o dos días se queda en la zona metropolitana de la capital, Pozos y Soledad, aunque ahí se concentre la mayor población. "Tantos años de olvido obligan a estar ahí. La oficina del gobernador debe ser afuera", sostuvo.
 
"Herencia maldita" y "el club de Toby"
Gallardo Cardona insistió en que la "herencia maldita" no es solo un eslogan, sino un modo de vivir que probó las mieles del poder y no quiere dejarlo. "Ya probaron las mieles. Ya es difícil dejar de comer con manteca. Va a seguir existiendo, pero va a evolucionar porque las generaciones cambian", dijo.
Detalló que esa resistencia se ve en tribunales, con amparos para frenar obras y programas sociales. Su gobierno enfrenta 20 mil amparos para evitar la entrega de becas alimentarias y otros 20 mil para que la Red Metro deje de ser gratuita y se empiece a cobrar. "Como antes todo se repartía en el club de Toby, y ese club ya no existe, ahora lo que quieren es frenar que a la gente le siga llegando algo. Que no tenga transporte gratuito, que no tenga puentes ni carreteras, para que este gobierno de transformación se acabe y regresen ellos".
 
De político a amigo
Al preguntarle por el mejor momento de estos cinco años, no habló de una inauguración, sino de la calle. "El mejor momento es la conexión con la gente. Ir a una colonia, a una comunidad, que se acerquen y te digan: oiga, tengo esto, quiero esto", relató.
Contó que en esos recorridos escucha de todo, desde problemas económicos hasta asuntos muy personales. "Han llegado señoras y se desahogan conmigo porque su esposo las engañó. Ella se quiere sentir escuchada. Otra te pide para una medicina y le das en ese momento dinero y le dices vete y cómpratela. Otra que le quieren quitar su casa por un desalojo y le pones un abogado. Valoro mucho eso, porque cuando ya te cuentan lo personal, ya brincaste la barrera de político a ser un amigo de ellos".
 
La disyuntiva del 2030: o ganamos todos o perdemos
El gobernador fue enfático en que el momento que vive San Luis Potosí no es de partidos, sino de continuidad. Advirtió que romper el proyecto significaría estancar al estado como ocurrió durante 40 años.
"Se va a estancar como se estancó 40 años. Por eso es tan importante darle continuidad. No podemos romper eso, porque todos los potosinos nos vamos a frenar nosotros mismos. Esa parte ya no es política, ya no es de quién es más y quién es menos, si me cae bien o mal. Es una decisión personal para que esta transición al 2030 se pueda llevar a cabo y que todos ganen. Si no, todos pierden, como la pirinola", advirtió.
Lanzó un mensaje directo al sector empresarial: el modelo debe ser de ida y vuelta. "Yo les estoy dando todo, pero no me lo hagan de un solo carril. Generen mejores sueldos, mejores prestaciones, condiciones de vida social para sus trabajadores. Es un ganar-ganar. No nos enfrentamos a ningún partido político. Nos enfrentamos a una desgracia si no le damos continuidad, o a un gran acierto para sus familias si se la damos. O ganas o pierdes. Pierdes, frenamos todo. Ganas, avanzamos y transformamos".
 
Plan 2035 
Cuestionado sobre la vara alta que él mismo se ha puesto como gobernador, Gallardo Cardona aseguró que trabaja con un plan al 2035. "Somos un gobierno sin límites. Tenemos un plan al 2035 sobre qué necesita San Luis para recibir un millón 400 mil vehículos más y dos centros logísticos impresionantes que van a mover más de cuatro mil camiones diarios de entrada y salida. Hay que preparar todo para que en lugar de ser una bendición, no se convierta en un problema", explicó.
 
De 25 sirvientes a 200 personas atendidas
Finalmente, contrastó el estilo de gobernar de antes con el actual. Señaló que su equipo es muy cerrado, a diferencia de otros gobernadores que viajaban con 40 personas. "Yo solamente viajo con una persona o con dos máximo, que es Mariel y mi muchacho. El acercamiento que le das a la gente es por eso, porque llegas casi solo y la gente se puede acercar, te puede agarrar y platicar".
"Antes había que llevarle la cocinera al gobernador para donde iba. Yo le entro a las gorditas, a la cecina. Se come delicioso en la Huasteca. Me ganan los alcaldes porque termino la gira y me tienen una barbacoa y un asado de boda y termino comiendo de más. Esa parte es muy bonita y me evito de traer cocineros y toda la tontería que traía la maldita herencia", contó entre risas, aunque también reconoció que a veces le toca ayuno largo".
Recordó que en Casa de Gobierno había 25 personas fijas al servicio de una sola persona: estilista para las mujeres, peluquero para los hombres, barbero, mozo para bolear zapatos y ropa. Más 80 o 100 escoltas. "Había un gobernador que quería que le pusieran alfombra cuando pasaba. Los excesos eran impactantes. Hoy con todo ese dinero mantenemos a más de 200 personas en la Casa Hogar del gobernador, que antes era la casa de gobierno. Hoy hay 80, 90 adultos mayores sin hogar, con sus enfermeras, y 90 niñas atendidas. Lo que se gastaba en una persona, hoy no nos lo gastamos ni con 200.", concluyó.
 
A futuro
Cinco años después, el balance que hace Ricardo Gallardo Cardona no se limita a puentes, carreteras, parques o programas sociales. Su propia lectura del sexenio coloca la confianza como la obra más difícil de construir y la continuidad como el desafío que, asegura, definirá lo que sigue.
De aquella administración que encontró, plantea ahora una ruta que llega mas lejos y que pretende proyectarse incluso más allá, con infraestructura, inversión y servicios capaces de acompañar el crecimiento de San Luis Potosí.
La apuesta está planteada en sus propios términos: mantener el ritmo o detenerlo. 
A cinco años de gobierno, Gallardo no presenta la obra pública como el punto final, sino como parte de una transformación que, desde su perspectiva, todavía está en marcha. El verdadero balance, está en si San Luis Potosí logra convertir ese impulso en un proyecto que trascienda una administración.
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