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Toyota pone a sus trabajadores a entrenar robots para las fábricas del futuro

La experiencia de los trabajadores más veteranos de Toyota podría convertirse en una de las piezas clave de su nueva etapa de automatización. La automotriz japonesa ya utiliza los conocimientos de sus empleados para enseñar a robots a realizar movimientos y tareas de precisión que tradicionalmente han dependido de manos humanas.

Uno de los protagonistas de este proyecto es ELEY, un robot desarrollado por Toyota que posee una estructura similar a la parte superior del cuerpo humano, manos de dos dedos y una base con ruedas para desplazarse. Su diseño busca facilitar el aprendizaje por imitación y permitirle interactuar con objetos y herramientas dentro de entornos de trabajo reales.

Para entrenarlo, los trabajadores utilizan dispositivos que reproducen la forma de los dedos del robot. De esta manera pueden demostrar físicamente cómo ejecutar determinadas labores, generando información que posteriormente ELEY utiliza para aprender y reproducir esos movimientos. La intención es capturar conocimientos prácticos que resultan difíciles de transmitir únicamente mediante instrucciones escritas o programación convencional.

El proyecto adquiere mayor relevancia ante los planes de automatización de Toyota. De acuerdo con información publicada por Reuters, el grupo estima que a partir de 2028 podría destinar alrededor de un billón de yenes anuales, aproximadamente 6 mil 400 millones de dólares, a la modernización de sus fábricas mediante automatización y robótica. El proceso podría requerir cerca de 400 mil robots, aunque esa cifra incluye diferentes tipos de equipos y no exclusivamente humanoides como ELEY.

La estrategia también responde a un problema que enfrenta la industria japonesa: la escasez de mano de obra y la necesidad de conservar conocimientos acumulados durante décadas por trabajadores especializados. Toyota señala que su investigación busca que los robots funcionen como compañeros de las personas en los centros de producción y ayuden a transferir habilidades a nuevas generaciones.

La compañía sostiene que el objetivo no es sustituir directamente a sus trabajadores. Hiroki Nakajima, vicepresidente ejecutivo de Toyota, ha planteado que la intención es lograr la convivencia entre personas y máquinas dentro de las plantas.

El avance muestra además un cambio importante en la automatización industrial: el conocimiento de los trabajadores experimentados se está convirtiendo en información con la que pueden entrenarse sistemas robóticos. En este escenario, saber realizar una tarea con precisión no solo conserva su valor dentro de una fábrica, sino que también puede convertirse en la base para enseñar a las máquinas cómo ejecutarla.

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