El grupo ha aprendido a vivir sin obsesiones ni pretensiones de perfeccionismo. El objetivo es dar un buen show y fluir
Con los más de 30 años que Moenia acumula de actividad, el grupo ha aprendido a vivir sin obsesiones ni pretensiones de perfeccionismo. El objetivo es dar un buen show y fluir.
Alfonso Pichardo, vocalista y líder de la banda de electropop, recordó que cuando empezaban a dar conciertos tenían demasiado interés en que todo saliera impecablemente, pero aprendieron a ser más conscientes.
"Nos hemos vuelto mejores en lo que hacemos después de tanta prueba y error, y hemos aprendido a no tomarnos tan en serio todo ni a ser tan obsesivos.
"Al principio, tomarnos en serio nos sirvió para definir lo que es Moenia, pero ahora ya estamos más relajados, disfrutamos y entendemos el privilegio que es seguir aquí después de tantos años", comentó Pichardo ayer, en entrevista previa al concierto que marcó el debut del trío en el Palacio de los Deportes.
Junto a Midi y Jorge Soto, tecladistas y programadores, el intérprete de "Déjame Entrar" y "Llegaste a Mí" recordó algunos momentos clave de tantos conciertos dentro y fuera de México.
"Una vez un compañero perdió el vuelo, no pudo tomar el segundo; no llegó y tuvimos que explicarlo y salimos con el compromiso. Fue en Torreón.
"Allá tenía un amigo músico, que, además, hacía música electrónica, y le dije que si se animaba a subir con nosotros. No era para suplir, sino para que estuviera en el espacio, y al final le dijimos a la gente y salió, y hablamos de un talento local", platicó el músico.
En la parada del Estamos Bien Tour que hicieron en el llamado "Domo de Cobre", el grupo sumó otro recinto a la larga lista de foros donde han ofrecido shows y en los que han sabido salir adelante.
"En un Auditorio (Nacional) que hicimos teníamos unas estructuras padrísimas que hizo Mongo, que es nuestro escenógrafo. Había estas telas finas casi transparentes que se llaman kabukis.
"Hay un mecanismo que lo chupa, y se veía padrísimo el efecto. Estábamos en el inicio del show y hubo algo, como un tornillito, algo que se lo llevó completo y ni modo, no salió como esperábamos", reveló.
Esto, señaló Pichardo, les ha mentalizado acerca de que todo espectáculo es perfectible y que los imprevistos se arreglan en el momento, con serenidad y oficio.
Ayer por la tarde, el grupo ensayó junto a Gil Cerezo, Paty Cantú y María José sus respectivas intervenciones, y Pichardo los definió como grandes colegas.
"Son personas con las que hemos crecido y con las que nos hemos formado, de alguna manera. No nos vemos cada semana para comer, pero sí hay mucho cariño, mucha fraternidad.
"La química que se genera en el escenario evidencia algo, es una camaradería que se nota y se vibra, y eso nos lleva a dar una mejor interpretación, porque forzado, nada: todo es muy natural".