A la hora de la salida de clases, el escenario se repite: niñas y niños con mochilas al hombro se acercan a puestos ubicados en las inmediaciones de las escuelas para comprar frituras, dulces, bebidas azucaradas y otros productos procesados.
La escena contrasta con una de las principales medidas adoptadas para enfrentar la obesidad infantil: desde el 29 de marzo de 2025 entraron en vigor lineamientos federales que prohíben la promoción, distribución y venta de comida no saludable y bebidas azucaradas dentro de los planteles educativos del país.
El problema, sin embargo, rebasa las puertas de las escuelas. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023 estimó que, entre escolares de 5 a 11 años, la prevalencia nacional de sobrepeso fue de 18.5 por ciento y la de obesidad de 15.7 por ciento. En conjunto, más de un tercio de los escolares presenta alguna de estas dos condiciones.
San Luis Potosí, entre los estados con mayor riesgo
El panorama para San Luis Potosí adquiere otra dimensión con el Atlas de Riesgos para la Nutrición de la Niñez en México, elaborado por Save the Children y el Centro de Excelencia e Innovación para los Derechos y Oportunidades de la Niñez en México (CEIDON).
El estudio coloca a la entidad con una probabilidad de riesgo de 66.8 por ciento de sobrepeso u obesidad entre niñas y niños de 0 a 9 años, lo que la ubica en el tercer lugar nacional, solo por debajo de Nayarit, con 99.3 por ciento, y Baja California Sur, con 94.9 por ciento.
El Atlas utiliza un modelo de aprendizaje automático que considera múltiples factores del entorno nutricional. El dato debe entenderse como un indicador de riesgo y no como una medición de cuántos menores ya tienen obesidad. Calcula la probabilidad de presentar un peso para la edad superior a una desviación estándar respecto de la mediana.
La obesidad infantil se duplicó en dos décadas
La tendencia nacional muestra cómo el exceso de peso ha ganado terreno. Entre niñas y niños de 5 a 11 años, la prevalencia de obesidad pasó de 9 por ciento en 1999 a 17.5 por ciento en el periodo 2020-2023, prácticamente el doble.
El Atlas advierte que en 21 entidades existe riesgo de que una niña o niño desarrolle sobrepeso u obesidad en sus primeros nueve años de vida. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2023 reportó diferencias por sexo: obesidad de 20.2 por ciento en niños y 10.4 por ciento en niñas; sobrepeso de 14.2 y 23.4 por ciento, respectivamente.
La comida chatarra sale de las escuelas, pero no del camino a casa
La restricción federal nació de la preocupación por los hábitos alimentarios. Los lineamientos prohíben productos ultraprocesados con sellos de advertencia, refrescos y bebidas azucaradas, y forman parte de la estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz”, que incorpora orientación nutricional y activación física.
Antes de su aplicación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que un monitoreo en 10 mil 533 escuelas durante el ciclo 2023-2024 encontró venta de comida chatarra en 98 por ciento de los planteles y de bebidas azucaradas en 95 por ciento. En 77 por ciento se identificó venta externa.
En un recorrido alrededor de escuelas públicas y privadas de San Luis Potosí se observó que la oferta de productos con alto contenido de azúcar, grasas o sodio permanece en establecimientos y puestos cercanos. La norma regula solo el interior de los planteles, por lo que la vía pública constituye un entorno distinto.
El lonche tampoco queda fuera. La alimentación escolar depende también de lo que los menores llevan desde casa. Retirar la comida chatarra de las cooperativas es solo una parte del problema: los hábitos están determinados por el entorno, lo que compran al salir y lo que llevan en la mochila.
UASLP: prohibir la chatarra es buena medida, pero requiere trabajo integral
Ante la entrada en vigor de las modificaciones a la Ley General de Educación, la doctora en Salud Pública Mónica Acebo Martínez, secretaria de Vinculación y Extensión de la Facultad de Enfermería y Nutrición de la UASLP, consideró que se trata de una buena medida para revertir la obesidad y mejorar la salud infantil.
La especialista señaló que es indispensable considerar otros factores, como los refrigerios que madres y padres proporcionan, así como capacitar a concesionarios de cafeterías y tienditas e impulsar actividades de promoción de la salud en las escuelas.
Acebo Martínez explicó que la norma prohíbe cualquier alimento con octágonos de advertencia, edulcorantes no calóricos o cafeína, aditivos no recomendados en niños pero usados por la industria refresquera, además de ultraprocesados y embutidos que dañan la salud.
“Los lineamientos pretenden recuperar la dieta tradicional impulsando frutas y verduras de temporada y de la región, cereales integrales, preparaciones bajas en grasas y reforzar el consumo de agua natural, evitando jugos y gaseosas con exceso de azúcar. Sin duda, será un reto para las cooperativas”, dijo.
Recalcó que es un esfuerzo intersectorial entre la SEP y la Secretaría de Salud, con fundamentación teórica y respaldo académico. Advirtió que cada vez se ven en personas más jóvenes casos de diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardíacos y circulatorios. “La prevención es la base de todo. Si lo hacemos en la primera infancia vamos a tener adultos más sanos”, expresó.
Finalmente, señaló que quienes requieran atención personalizada pueden acudir a la FEN, que cuenta con el Centro Universitario de Atención Nutricional y la Unidad de Cuidados Integrales e Investigación en Salud.