El virus del papiloma humano (VPH) no se transmite exclusivamente por contacto sexual. Algunos de sus tipos provocan verrugas en la piel y pueden propagarse mediante el contacto directo con una lesión o, en determinadas circunstancias, a través de objetos contaminados. Por ello, la limpieza de máquinas, navajas, tijeras y otros instrumentos utilizados en peluquerías y barberías es una medida importante para proteger la salud de clientes y trabajadores.
Sin embargo, es necesario distinguir entre el VPH que causa verrugas cutáneas y los tipos que infectan principalmente la región genital. Acudir a una barbería no significa que exista un riesgo elevado de contraer VPH, y no debe confundirse la posibilidad de transmisión de verrugas comunes con la transmisión habitual del VPH genital.
Las verrugas cutáneas pueden aparecer como pequeños bultos del color de la piel, rosados o marrones, con una superficie lisa, rugosa o de apariencia similar a una coliflor. En la zona de la barba también pueden presentarse verrugas planas, mientras que en el rostro pueden desarrollarse lesiones alargadas y delgadas conocidas como verrugas filiformes.
No obstante, no todos los granitos o protuberancias son causados por VPH. Algunas lesiones pueden confundirse con lunares, queratosis seborreicas e incluso ciertos tipos de cáncer de piel. Por ello, el diagnóstico debe realizarlo un dermatólogo, especialmente cuando una lesión crece, cambia de color, duele o sangra.
La posibilidad de contagio está relacionada principalmente con el contacto con verrugas cutáneas y el uso compartido de instrumentos contaminados. Al rasurar la barba, delinear el cuello o realizar un corte muy cercano a la piel, las cuchillas pueden producir pequeñas lesiones, incluso imperceptibles, que facilitan la entrada del virus.
Si una máquina o navaja entra en contacto con una verruga y posteriormente se utiliza sobre otra persona sin una limpieza y desinfección adecuadas, podría existir una vía de transmisión. También es posible extender una verruga de una zona a otra del propio cuerpo mediante el rasurado.
Las lesiones pueden tardar semanas o meses en hacerse visibles, por lo que descubrir una verruga después de visitar una peluquería no demuestra que el contagio haya ocurrido en ese establecimiento.
La higiene de los instrumentos debe formar parte del procedimiento habitual de cada servicio, independientemente de que el cliente presente o no lesiones visibles. Entre las principales recomendaciones se encuentran:
1. Desinfectar máquinas, cabezales, tijeras, peines y demás instrumentos reutilizables entre cada cliente, retirando primero los restos de cabello y suciedad.
2. Utilizar hojas de afeitar nuevas y desechables para cada persona. Las cuchillas usadas deben depositarse en un recipiente adecuado para objetos punzocortantes.
3. Emplear desinfectantes apropiados para el instrumental y respetar las indicaciones del fabricante, incluidas la concentración y el tiempo de contacto. Rociar superficialmente un aparato no garantiza una desinfección correcta.
4. Evitar pasar máquinas o navajas directamente sobre verrugas, heridas o lesiones sospechosas. Si el procedimiento implica cortar o irritar la zona afectada, debe posponerse y recomendar una valoración dermatológica.
5. Lavarse las manos antes y después de atender a cada cliente, además de utilizar toallas y textiles limpios para cada servicio.
6. Mantener limpios los sillones, lavacabezas y superficies de trabajo, así como establecer un protocolo para atender cortaduras accidentales y limpiar cualquier instrumento contaminado con sangre.
Estas medidas también ayudan a reducir el riesgo de otras infecciones que pueden transmitirse mediante instrumentos de trabajo contaminados.
Lo recomendable es evitar rasurarla, rascarla o intentar cortarla. Manipular una verruga puede favorecer que el virus se extienda a otras zonas de la piel.
Un dermatólogo puede determinar si realmente se trata de una lesión asociada al VPH y, cuando sea necesario, indicar tratamientos como la crioterapia u otras alternativas según su ubicación y características.
Es importante aclarar que la vacuna contra el VPH protege frente a determinados tipos relacionados con verrugas genitales y cáncer, pero no está diseñada para prevenir las verrugas cutáneas comunes.
La prevención en barberías y peluquerías no consiste en identificar qué cliente podría tener el virus, sino en aplicar medidas de higiene de manera constante. Un instrumento correctamente procesado entre servicios y la atención adecuada de las lesiones cutáneas son fundamentales para ofrecer un entorno más seguro.