Insectos monumentales, zapatos futuristas y pasarelas convertidas en fiestas marcaron una edición de la Semana de la Moda que apostó por la creatividad y la libertad de expresión.
La Semana de la Moda de Nueva York sorprendió con una propuesta que dejó atrás la solemnidad de las pasarelas tradicionales. En su edición de septiembre de 2026, dedicada a las colecciones primavera-verano 2027, los diseñadores transformaron sus presentaciones en experiencias llenas de fantasía, color y originalidad.
Uno de los momentos más llamativos estuvo a cargo de Thom Browne, quien convirtió su desfile en un jardín de dimensiones extraordinarias. Entre vegetación monumental y personajes caracterizados como insectos, las modelos lucieron prendas de sastrería que incorporaban referencias a mariposas, mariquitas y otros elementos de la naturaleza.
La firma Eckhaus Latta también rompió con los formatos convencionales al organizar una presentación con ambiente de fiesta en un loft. Sus propuestas incluyeron prendas de malla, diseños atrevidos y calzado de PVC, mientras el confeti cubría el piso y aportaba un aire festivo al espectáculo.
Carolina Herrera celebró 45 años de trayectoria con un desfile en el teatro David H. Koch, donde una escenografía repleta de tulipanes acompañó sus creaciones.
Por su parte, Sandy Liang presentó prendas que recuperaron una estética femenina y juvenil, con chaquetas de lunares y faldas inspiradas en los tutús. Daniella Kallmeyer apostó por una elegancia contemporánea a través de chaquetas estructuradas, tejidos y blusas de satén.
La creatividad también se manifestó en las propuestas de Henry Zankov, quien renovó el emblemático vestido cruzado de Diane von Furstenberg, demostrando que las prendas clásicas pueden reinterpretarse sin perder su identidad.
Más allá de las tendencias que llegarán a las tiendas durante 2027, esta edición puso de manifiesto una idea: la moda no tiene que limitarse a prendas funcionales o diseños comerciales. También puede convertirse en un espacio para experimentar, contar historias y recuperar el placer de vestirse sin miedo a destacar.