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Comprar para sentirte mejor puede salir caro: así afecta el gasto emocional a tus finanzas

La Revista del Consumidor de septiembre advierte que las emociones, las redes sociales y la falta de planificación pueden llevarnos a gastar más de lo que podemos pagar.

Comprar algo después de un día difícil, aprovechar una oferta que no necesitabas o adquirir un producto simplemente porque lo viste en redes sociales son decisiones que pueden parecer inofensivas, pero que, cuando se vuelven frecuentes, terminan afectando la economía personal.

En su edición de septiembre de 2026, la Revista del Consumidor, en colaboración con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), aborda el consumismo emocional y explica cómo identificar los factores que nos llevan a realizar compras impulsivas.

El problema no es comprar ocasionalmente para consentirse, sino convertir el consumo en una respuesta habitual a las emociones, especialmente cuando los gastos superan los ingresos disponibles.

Esta conducta puede provocar sobreendeudamiento, estrés financiero, retrasos en los pagos y afectaciones al historial crediticio, lo que también dificulta acceder a financiamientos para estudiar, emprender o adquirir una vivienda.

Tres factores que pueden hacerte gastar de más

De acuerdo con la publicación, existen tres situaciones que favorecen las compras impulsivas:

1. Las emociones influyen en tus decisiones. El estrés, la tristeza, el enojo y la frustración pueden llevarte a comprar para sentirte mejor, distraerte o recompensarte. Sin embargo, la alegría y la euforia también pueden desencadenar gastos innecesarios.

2. La presión social y las redes sociales. La publicidad y las publicaciones que muestran estilos de vida llenos de lujos pueden generar la sensación de que necesitamos consumir más para estar al nivel de otras personas, incluso cuando esos gastos no corresponden con nuestras posibilidades económicas.

3. La falta de un presupuesto. Cuando no existe una planificación financiera, resulta más difícil identificar en qué se utiliza el dinero, establecer prioridades y destinar recursos al ahorro.

La regla 50/30/20 para organizar tu dinero

Una de las recomendaciones que presenta la Condusef consiste en distribuir los ingresos mediante la regla 50/30/20, que propone destinar:

  • 50 % a necesidades básicas, como alimentación, vivienda y servicios.

  • 30 % a gastos personales.

  • 20 % al ahorro o al pago de deudas.

Esta distribución funciona como una guía para organizar las finanzas y puede ajustarse según los ingresos, las obligaciones y las necesidades de cada persona.

También se recomienda registrar los gastos, establecer metas financieras y utilizar aplicaciones o herramientas de banca móvil para llevar un mejor control del dinero.

Cómo evitar que tus emociones decidan por tu bolsillo

La publicación aconseja identificar los momentos en los que existe una mayor tendencia a comprar impulsivamente y sustituir esa conducta por actividades como caminar, hacer ejercicio o hablar con alguien cercano.

Otra medida consiste en definir prioridades antes de realizar una compra y evitar compararse con otras personas, especialmente a través de las redes sociales.

El objetivo no es dejar de comprar, sino aprender a distinguir entre una necesidad, un gusto que podemos permitirnos y un impulso provocado por nuestro estado emocional.

Consumir de manera consciente permite cuidar el dinero disponible, reducir el riesgo de endeudamiento y avanzar hacia una mayor estabilidad económica.

Información basada en la Revista del Consumidor de septiembre de 2026, páginas 63 y 64, en colaboración con la Condusef.

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