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Crisis digital de la juventud

De pasadita

El pasado martes 8 de septiembre los potosinos fuimos enterados, de un hecho lamentable y doloroso al interior de la Facultad de Ingeniería, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.
 
La mañana de ese día el joven Santiago había atentado contra su vida, lanzándose de lo alto de la “Torre T” de la citada facultad en la zona universitaria poniente.
 
 Un duro golpe para todos los que nos enteramos de este lamentable hecho, sabiendo del profundo dolor que sufrirán sus padres y familiares, a quienes presentamos nuestros respetos y condolencias, en este terrible episodio que además enluta a toda la comunidad universitaria y a todos los potosinos.
 
Nunca en la historia de la Universidad Autónoma se había presentado un caso igual.
 
Pero lo más doloroso es que son historias que cada vez se presentan de manera más frecuente, en grupos de jóvenes, quienes deberían de estar disfrutando esta hermosa etapa, siendo felices con muy poco, como lo hicimos muchas generaciones antes, soñando con llegar a sus metas, sin prisas ni presiones. 
 
El suicidio en jóvenes de entre 15 a 29 años (3er causa de muerte en jóvenes) en México alcanzo una taza de 10 casos por 100 mil habitantes, la más alta entre todos los grupos de edad, situación que debe ser una razón importante para alertarnos.
 
Las causas de suicidio en jóvenes son multifactoriales, principalmente están asociadas a depresión y ansiedad como riego clínico, abuso de alcohol y drogas y sentimiento de desesperanza por incumplimiento de expectativas económicas o académicas, presión social y salud mental no atendida.
 
Así como factores familiares en entornos severos, aislamiento social, acoso y bullying
 
Las nuevas generaciones de jóvenes están siendo víctimas de una muy fuerte depresión y ansiedad, por el uso extremo de medios digitales y redes sociales donde son bombardeados a cada instante con mensajes de violencia, comparaciones, que los ha llevado, a tener la presión de pensar que deben tener satisfacción que esta debe llegar de manera inmediata.
 
Esta circunstancia se suma de manera importante, con la nueva forma de educación de los padres, que nos hemos vuelto sumamente protectores de nuestros hijos, un tanto por la complacencia de alimentar nuestro ego, con acciones que podemos hacer, aun si ser logros de ellos y otro tanto por protegerlos de ese sometimiento digital, del cual se han convertido en esclavos.
 
Los ha trasformado en una generación de cristal que los ha vuelto intolerantes a la frustración, con una fragilidad emocional, pero altamente ambiciosos, por un tema de competencia para alcanzar lo que ven en otros (en redes sociales) con la intención de tener mucho de manera inmediata con el menor esfuerzo, producto de los impactos de la mercadotecnia que los presionar socialmente a tener cosas para poder ser o pertenecer. 
 
Las redes sociales y su uso exponencial en medios digitales en menores y jóvenes entre 2012 y 2015 nos ha dado como resultado, la afectación en la salud mental y bienestar actual de varias generaciones.
 
Los efectos negativos de la exposición de jóvenes o menores a las redes sociales atentan contra su salud mental, que se asocia con mayores niveles de ansiedad, depresión y soledad.
 
Daña su autoestima, por la comparación constante con impactos de imágenes idealizadas o percepción de “vidas perfectas” frente a ellos, que reduce su confianza personal
 
También afecta en trastornos del sueño, por el uso nocturno y de madrugada, que interrumpe los ciclos naturales del descanso.
 
Además de los riesgos que llevan el acercamiento a delitos como el cyber acoso, la desinformación y caer en conductas adictivas, diseñadas por plataformas de juegos, apuestas y redes sociales que buscan tener mayores audiencias, para explotar el tema comercial a cualquier costo.
 
También afecta sus habilidades sociales, por la falta de comunicación, que limita su desempeño y capacidades, por el aislamiento que provoca el exceso del uso de las tecnologías digitales, convirtiendo esto en el peor circulo vicioso de sus vidas.
 
Irónicamente la tecnología que llego un día con la promesa de mejorar la calidad de nuestras vidas, hoy está acabando con la vida social de muchos jóvenes y los están llevando a dejar de tener interés en su propia vida.
 
Hoy debemos de estar más cercanos a nuestros jóvenes, para acercarnos al presente de sus actitudes, los cambios en su conducta, escucharlos en todo momento y normalizar el acercamiento al apoyo profesional, cuando veamos “luces rojas” en su habitual conducta.
 
¡Seamos siempre la mejor red de apoyo de nuestra familia y amigos!
¡Todos podemos necesitar ayuda y es válido pedirla!
 Línea de vida: Tel 8009112000
 
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